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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

MI PEQUEÑO DICCIONARIO

Jamás, que bonita y que triste palabra. Implica un por siempre cuando decimos jamás dejaré de amarte, y un hasta nunca, cuando hablamos de jamás volver a verte.

¿Qué significa pues? ¿Una esperanza? ¿Un final? Cinco letras que se repiten en mi mente.

La podemos comparar con la palabra nunca, aunque jamás implica más fuerza, más decisión, más seguridad…

Como la frase que hay “nunca digas nunca”, creo que debería existir una con “nunca digas jamás”. Porque en realidad, no sabes lo que puede suceder. Nuestra vida es un sube y baja, cambiante, modificable, que no se puede controlar.

Hay tantas palabras en el diccionario, de las cuales, me asusto ante sus significado: jamás, nunca, siempre, eterno… ¿de verdad existen? ¿Hay algo eterno en esta vida? ¿Hay algo que se pueda afirmar y que siempre vaya a ocurrir? Entonces, ¿por qué existen? ¿Por qué las buscamos por sus iniciales y se encuentran allí? ¿Y por qué las seguimos usando si la mayoría de ellas mienten?

Mentira, entre oscuridad y engaño. Su significado es el opuesto a la verdad. Y la verdad va unida a la sinceridad. Así pues, sinceridad, es amiga de la confianza, de la amistad, del amor. ¿Y el amor? ¿Que clase de palabra es, si no se ve, si no se refiere a nada en concreto? Refleja un sentimiento, ¿pero quien dice que algo es amor? ¿Y si el amor va unido al lenguaje, por qué no puede pronunciar palabra? Esta es la única pregunta a la que puedo dar una respuesta, o al menos aproximada, y es que el amor tiene sus propias reglas, su propia lengua y solo la podemos detectar si nos paramos a escuchar.

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