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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

JUGANDO AL ESCONDITE EN UN PISO DE TREINTA METROS CUADRADOS

JUGANDO AL ESCONDITE EN UN PISO DE TREINTA METROS CUADRADOS

Subí corriendo las escaleras. Busqué rápidamente las llaves en mi gran bolso, porque ahora es la moda, pequeñas faldas como cinturones y bolsos tan grandes como sacos. Acerté a la segunda o a la tercera, no me acuerdo muy bien, creo que estaba muy nerviosa para haber metido la llave en la cerradura a la primera.

 

No me preocupé de dejar cada cosa en su lugar, simplemente cerré la puerta, tiré las cosas allí mismo, en la entrada, y te busqué en cada habitación. Supuse que estarías con el ordenador, así que fui a tu pequeño despacho pero no te encontré. Luego casi sin pensarlo me vino a la mente los libros y fui al salón para darte una sorpresa y que dejaras el  que te habían regalado hace pocos días sobre elfos, magos y mundos fantásticos, pero habías desaparecido. Es gracioso, tenemos una casa de las que también se llevan ahora, esas de treinta metros cuadrados, así que me costaba imaginarnos jugando al escondite entre sus paredes.

 

Ultima solución. La cama. Se que te atrae el quedarte dormido en ella, en cualquier momento del día, se que te intenta convencer para que no salgas de ella, lo sé, porque a mi, en ciertas ocasiones también me hace el mismo juego. Pero cuando entré, ella estaba allí, sola, sin compañía y aunque me intento seducir, no caí, pues nadie me podía alejar de mi meta, que eras tu.

 

Camine despacio. Había recorrido todos los rincones, menos la cocina y el baño. La cocina estaba vacía, así pues me dirigí al último lugar.

 

Abrí la puerta muy lentamente, asome mi cabeza por el pequeño hueco y por fin te encontré. Te habías quedado dormido en uno de esos baños con espuma y agua caliente. Tus manos estaban arrugadas, un efecto de osmosis, creo que se llamaba. Sentí la necesidad de abrazarte, de besarte, de envolverme en esa tranquilidad que irradias. Ni un movimiento. Una respiración suave. Una gota deslizándose en tu cuello. Perdóname si te interrumpí el baño, pero no lo pude evitar, tardé tan solo dos minutos en desprenderme de la ropa y comencé a invadir tu espacio vital (ese que sale en el anuncio). Te besé por fin. Todo el camino me lo había pasado corriendo, entre horarios de autobús, trenes, metros, pero por fin había llegado a tí, a ese beso, a fundirme contigo. Y ahora solo quiero permanecer aquí sin moverme con todo lo que me haces sentir.

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2 comentarios

supra footwear -

We must treasure each opportunity which sets out to the goal, sprinkling our industrious sweat on the path of victory.

Microalgo -

Qué envidia (de la sana ¿ehn?)
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