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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

LA FALTA DE TI, ES LO QUE ME HIZO SER ASÍ.

LA  FALTA DE TI, ES LO QUE ME HIZO SER ASÍ.

Estaba sola, me sentía insegura, no sabía muy bien de donde venía, ni tampoco donde me dirigía. Era tal la incertidumbre con la que me enfrentaba a la vida que no entendía o no encontraba la causa por la que no hallaba el valor.

Tal vez, desde que nací, había estado sola, crecí de un lado para otro, nunca había existido a mí alrededor nadie que me diera confianza, que me apoyara y que me ofreciera el cariño que me faltaba.

Y ahora lo buscaba, con tantas ganas, que se había convertido casi en una obsesión, buscaba el cariño, contacto, encontrar a ese alguien que fuera mi guía, mi tutor. Que me ofreciera su mano para comenzar a andar, sin dudar, sin ver tambalear el suelo bajo mis pies.

Por ello, cada vez que salía a la calle, buscaba en las caras de los demás una sonrisa, una mirada que me dijera: “Soy yo, te ayudaré, solo tienes que pedírmelo” así fue como caí de un lado a otro, levantándome cada mañana en una cama distinta, en unas sabanas que no eran las mías y con una persona a mi lado que no conocía.

Es posible que esto no hubiera pasado, si desde pequeña, me hubieran inculcado era seguridad. Aunque ya era tarde o eso pensaba yo.

Era lo que me había quedado, mi herencia, esa que le toca al azar a cada persona cuando crece en soledad.

Ya no sabía que hacer, como salir de esta maraña que se había  formado en mi corazón y en mente. Quería pertenecer a algún lugar, quería pertenecer a alguien. Que por las mañanas al abrir los ojos, encontrara frente a mí, esos ojos, esa voz que tanto había anhelado.

No sabía las causas que me hacían sentirme así, tal vez, tendría que haber tirado miguitas de pan por mi camino, para volver al principio y poder empezar de nuevo. O debería ir a un psicoanalista que echara la culpa a la ausencia de mis padres en mi infancia. Tal vez esta sea la causa, por la que me encuentre en el centro de una noria, donde todo gira alrededor mía, pero me es imposible coger nada.

El apego, la búsqueda de proximidad, el dolor por la separación, aunque creo que siempre es necesario, poco a poco se va deteriorando hasta formar un símil de mí, una persona fría, que ni siente ni padece, y que todo ya, en estos momentos le crea desconfianza. Mi figura de referencia, ahora mismo, soy yo, no quiero buscar otra, no quiero encontrar nada.

Sigo adelante, sin mirar atrás, sin esperanzas, todo lo que nace de mi, ya no es por ti, no es por nadie, solamente es por mi, por mi beneficio, por mi egoísmo. Así se ha creado esta persona, que no escucha nada de fuera, el apego ha terminado desapareciendo, porque en este caparazón donde me escudo no hay un lugar para los demás, no espero nada, no tengo expectativas, y por ello ya no soy más que un holograma.

 

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