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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

PALOMITAS Y BUENA COMPAÑIA

PALOMITAS Y BUENA COMPAÑIA

Me veo reflejada en cada una de ellas. Siento que soy yo la que se muestra detrás de la cámara. Tal vez por ello, me gusta tanto el cine, porque es la forma de vivir mil y una historias sin tener que pasarlo mal, porque en el cine el tiempo transcurre como un torbellino con solo tres palabras, por ejemplo : tres años después.

Es fantástico ver como de un lado se puede llegar a otro con tan solo un salto. Además en las películas parece existir siempre un gran lío, nudo creo que se llama, y los personajes se angustian, estresan, chillan, lloran…pero da igual, porque al final, sabes que siempre hay un desenlace , de esos en los que por una causa u otra acabas llorando.

Si tuviera que especificar el tipo de películas que me gustan debería definir primero el momento de mi vida en la que me encuentro porque en cierta forma lo que busco es rodearme de fantasía, evadirme de la vida cotidiana y busco caras, gestos, que les ocurran los mimo que a mi pero con finales diferentes. Podríamos utilizar las películas como test proyectivos, porque cada persona ve en ellas un poco de lo que quiere ver, por ello, si preguntáramos a la gente al salir de la sala tendríamos como resultado una película pero muchas versiones.

Así pues y para terminar esta bitácora escribiré dos palabras “The end”, que cada vez veo menos en la gran pantalla y que me gusta en cierta forma que hayan suprimido, porque pienso que cuando termina la película solo acaba de empezar.

CREO QUE FUISTE TU

Creo que fuiste tú el que me hiciste cambiar. El que me cogió de la mano aquella mañana haciendo que todos se fueran.

Creo que fuiste tú, el que me dijo un día que me quería, el que me regaló una rosa azul por San Valentín. El que me hizo reír tantas veces. El que me hacía estar pendiente del teléfono cada día. El que no me dejaba dormir. El que me mandaba notitas en clase y me miraba con esa sonrisa.

Creo que fuiste tú, el que se quedo conmigo aquella y tantas noches. El que me regalo una postal escondida en un libro. El que arranco una poesía y una imagen de un autobús. El que accedía a mis caprichos. El que tardo meses en hacerme un dibujo. El que me fue a buscar tantas veces. El que me contaba historias sobre la mitología y las estrellas. El que me hacía soñar despierta. El que me puso su chaqueta una noche fría. El que me hizo sentir con un beso la felicidad.

Creo que fuiste tú con el que me pase una tarde bajo la lluvia sin paraguas. El que se sentó a mi lado tantas veces mientras veíamos películas. El que cantaba conmigo. El que alumbraba una luz tenue al otro lado de la mesa. El que me salvo en el mar. El que compartió conmigo tantos caminos perdidos para volver a encontrarnos. El que siempre tenía dispuesto su hombro para mi. El que miraba pingüinos pensando porque me gustaban tanto. El que intento aprender a bailar sin mucho resultado. El que me abrazaba a cada instante. El que se callaba y decía algo ingenioso cada vez que le preguntaba en que pensaba.

Creo que fuiste tú el que un día decidió que debía robarme mis pensamientos o, creo que fui yo la que se arriesgo a jugar a ese juego y perder todo a tu favor.

JUNTOS...ALGUN DÍA

Creo que eras tu al que espere tanto tiempo en aquella calle, lo que pasa que no te reconocí, tu ibas con un sombrero negro y un bonito traje que te hacia parecer todo un caballero.  Y yo, simplemente esperaba a alguien un poco más alto que yo, y con una bonita sonrisa.

Así, los dos pasamos inadvertidos, tu seguiste tu camino, y yo di media vuelta y retrocedí sobre mis pasos. Creo que tiempo después llegaste a decir que tu corazón pertenecía a una muchacha que esperaba en un portal resguardándose del frío, pero que no te atreviste a decirla que eras tu al que aguardaba.

Ahora, han pasado treinta años y ya todo parece simplemente una anécdota que puedo contar a mis nietos. Les digo que un día en un invierno demasiado frío llego a mis manos una carta de un importante general que había vencido en varias guerras, su arrojo era reconocido en cada pueblo, en cada rincón del mundo y su generosidad, su buena fe, su amabilidad y su valentía no tenían cabida entre dos bandos que luchaban sólo por un territorio.

Aquella figura, aquel héroe, había vivido siempre conmigo, habíamos compartido bocadillos en aquella época en la que el dinero no era algo que sobrara, y habíamos jugado horas y horas tirando piedras a un riachuelo que pasaba cerca de nuestras casas.

Éramos dos, siempre el uno con el otro, hasta que tu te fuiste, me dejaste aquí, pendiente de toda noticia que hablase de tu. Te odie, me pareciste egoísta, desconsiderado. Aunque ahora comprendo que cada uno debe formar su vida y proyectarla hacia sus expectativas.

En este momento, estoy en mi casa, leyendo tus palabras de despedida. No te veré más, ni en la televisión, ni en el periódico cada mañana,…, ya no escucharé más historias sobre ti, y solo me quedara esperar la muerte para reunirme contigo, aunque seré valiente, la miraré de frente y dejaré que me guíe hacia ti. No quiero que vuelva a pasar, el mirar para otro lado y decir que nunca te reconocí, porque en esta vida no te he llegado a besar, ni a acariciar pero creo que hay que dejar paso a los “continuará”.

YA NO ESCAPO, SIMPLEMENTE ME VOY

Puedo permanecer a tu lado como máximo una hora, mi perfume entre tus sábanas,  puede quedarse tal vez dos días y mis medias olvidadas bajo la cama, un tiempo indefinido. Pero yo no estoy, ya me he ido, de hecho, tal vez nunca he estado.

Hace mucho tiempo me despedí de ti, dejando tras mi paso solamente un golpe en la puerta. Todo acabo y creo que fue lo mejor que pudo haber pasado. Ya no éramos nada, solo dos personas que tratan de encontrar aquellas que fuimos una vez, pero que el tiempo, y la vida fue modificando y amoldando, y al final, míranos, dos desconocidos que desayunan en la misma mesa, que se evitan la mayor parte del tiempo para no tener que pensar en una conversación y por la noche se van a horas distintas a la cama para evitar el deseo.

No nos damos cuenta, de que a veces solo alargamos algo, que en realidad, se escribió el final hace mucho tiempo.

Y hoy, por fin nos hemos decidido, oficialmente podemos decir que nos hemos convertido el uno para el otro en “ex”, en dos personas que fueron y ya solo quedan unas fotos que pueden confirmarlo.

Soy libre, dentro de lo que la sociedad me deja ser, porque sigo las normas de mi trabajo, la monotonía de cada día, pero hay algo que diferencia la libertad actual a la antigua, y es que pienso en mí. Encima de mi cama, solo hay una maleta con algo de ropa, pensé que no quería nada, no quería recuerdos, no quería fotos, ni  pelearme por quien debía de quedarse la tele. Porque me tenía a mí, a mi felicidad, y ahora solo pensaba en mi rumbo, en el próximo paso que iba a dar, tal vez me fuera a vivir a Italia, mi gran sueño, ir a Venecia, comer pasta casi todos los días y aprender italiano.

Ya no es escapar de mis problemas, si no forjarme nuevos problemas.

DESPUÉS DE ESTO YA NO SOY NADA


Solo quiero ser yo, no puedo responder a nadie, no puedo seguir un camino u otro, porque en estos momentos, no se nada.

Se me hace imposible hablar con nadie, porque no quiero tampoco hacerle daño a una u otra persona, y no quiero en cierta manera que estén preocupados por mi. Porque la gente, todos y cada uno tienen sus propios problemas y no soy quien para llegar con los míos, porque como la misma palabra lo dice son míos, ¿y que hago yo? Ahogarme, porque no encuentro la salida, corro de un lado a otro buscando un cartel luminoso que ponga salida de emergencia.

¿Una decisión? ¿Cuál? Si ni siquiera puedo pensar, si tengo algo en mis ojos que no me deja ver con claridad mi camino más favorable. ¿Qué piense en mi? Si, es probable que sea una posible solución, o al menos un deber que me debo obligar a hacer, pero no me pidáis cosas imposibles ahora mismo, porque necesito empezar desde abajo, ir quitando nudos que tengo en mi interior para poder así, deshacer la maraña que vivo en el presente.

El comportamiento que tenga mañana, no lo tengáis en cuenta, porque ahora mismo no soy, tan solo es una imagen que intento mostrar mientras actúo que estoy bien, mientras disimulo que soy yo, la de siempre, pero que en realidad se esta muriendo por dentro.

Quisiera que todo me importara tanto y a la vez tan poco que me ayudará a seguir por un camino u otro. Aunque tampoco quiero ayuda… ¿o tal vez si?

CONFLICTO DE ATRACCIÓN- ATRACCIÓN

Conflicto que surge cuando el sujeto es atraído simultáneamente por dos objetivos o metas igualmente atractivos, pero que se excluyen entre sí, pues tiene que optar necesariamente por uno de ellos. Puede ocurrir este conflicto cuando un sujeto es atraído con la misma fuerza por dos cosas y debe escoger una de ellas.

En la vida cotidiana surgen con frecuencia estas situaciones, cuando tenemos que optar por dos cosas, actuaciones o personas que nos atraen con la misma fuerza.

Las consecuencias de esta situación conflictual raramente alcanzan la gravedad de la leyenda del asno de Buridán que murió de hambre delante de dos haces de heno separados pero colocados ambos a la misma distancia del animal. Generalmente un acercamiento casual hacia una de las metas la convierte en más atractiva y hace que se resuelva el conflicto sin excesiva tensión y creando poca frustración. Otras posibles salidas al conflicto pueden ser optar de momento por una de las alternativas, dejando para más adelante la obtención de la otra o llegar a soluciones de compromiso.

En el caso de las personas la atracción que surge entre dos seres humanos puede ser por:

- Proximidad física y atracción.
- Semejanza y diferencia (complementariedad)
- Atracción como respuesta a la atracción y al elogio.
- Atracción por las cualidades personales.
- Atracción por la belleza.

(Iniciación a la psicología  por Enrique Pallarés Molins)

ENTRE PALABRAS ANDO PERDIDA

Conformarse: ser feliz con lo que  uno posee. Ser consciente de lo que se tiene y no querer nada más. Es cómodo, no plantea interrogantes, nada te desestabiliza. Pero a la vez, es aburrido, no pierdes pero tampoco ganas, no te vencen, pero tampoco tienes contra que enfrentarte. Es mera rutina, monotonía, un camino que siempre sabes donde empieza y conoces donde acabará, no hay ramificaciones a los lados, todo es una guía y la mera función que tienes es seguirla. Aunque no te asustas, no tienes miedo, nada puede perturbarte.

Arriesgar: conlleva valor, valentía, se puede ganar mucho pero a la vez perder todo en el juego, eso, un juego, una partida de cartas donde puedes apostar todo pero del mismo modo puedes dárselo a tu peor enemigo. Al igual que  quedarse quieto, esta opción tiene sus ventajas, pues trae de la mano a la vida, esa sal que a veces se busca, las oportunidades, las sorpresas, las emociones inesperadas, las nuevas miradas al mundo, los cambios de puntos de vista.

Dos palabras que se contraponen. Pierden el sentido si no se encuentra una acompañada de la otra. Pero ¿cuál es la mejor? ¿Cuál la acertada? Se puede ser feliz conformándose con lo que se tiene porque no se aspira a nada, no avaricias lo que no tienes, pero en cambio arriesgando conservas la ilusión, te planteas retos, nuevos terrenos que explorar, y ellos más tarde te devuelven de vez en cuando la recompensa. Por lo tanto ¿qué harías vosotros?  ¿Saltaríais al vacío sin mirar atrás? ¿O seguiríais la cuerda que os lanzan para no perderos?

Es curioso, como solo ciertas personas tienen el don de saber que hacer en la vida, cómo son conscientes de que en momentos deben arriesgar, apostar todo por el color rojo o por el negro e intentar alcanzarlo,  así pues, sin duda alguna, mi admiración va a todas aquellas personas que me podáis contestar, porque eligiendo una de las dos palabras expuestas, ya sabréis mas de lo que yo se.

NO HAY UN REMEDIO CONTRA EL OLVIDO

Pronto ya no serás tu, no serás nada, ni una foto, ni un objeto, ni un recuerdo que guardo  en mi mente detrás de mi familia y de todo lo que fue mi vida. Ya simplemente serás un olvido, la nada hecha polvo.

Me di cuenta muy tarde, demasiado, para poder recuperarte, pero en cierta manera fuiste tu, que no me avisaste, que te fuiste alejando de mi vida, que saliste sin decirme adiós ni un hasta luego, simplemente huiste, y a mi me quedo el trabajo de la despedida, de recordarte cada mañana, de mirar todo lo que me recordaba a ti y meterlo en una caja.

Ya no intentes volver, ya no mandes cartas, aunque se que tampoco lo ibas a intentar, creo que para ti ya no soy nada, solo una cara a la que un día le pusiste nombre, pero que ahora tampoco te apetece recordar. No soy ni pasado, ni condicional,...soy solamente un indefinido, un pretérito imperfecto encerrado en tus fotos.

No se si nos volveremos a unir, si un día al ir caminando  nuestras miradas se volverán a cruzar, si al estar en frente de mi casa podrás decir quien vivía allí. Posiblemente no, pero ya, todo me da igual, porque desde ahora tu  ya no existes, te han hecho desaparecer...