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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
A pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
Supe que todo no era más que nada


Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada”!
Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”
Ahora sé que la nada lo era todo,
Y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada)

Qué más da que la nada fuera nada
Si más nada será, después de todo,
Después de tanto todo para nada.


(José Hierro)

CONCÉDEME UNA TARDE

Era un día de esos, en los que aunque estuviera lloviendo parecía que el sol hubiera salido con mas fuerzas que de costumbre, porque tu estabas conmigo, sentía tu mano cogiendo la mía y tus ojos mirándome de reojo.

El ruido de la lluvia sobre las hojas, era simplemente música, las flores asomaban asustadas su delicada belleza porque se ruborizaban al vernos besarnos, tal vez, el color rojo del que estaban compuestas también influyera.

Los pájaros miraban, quietos, resguardados bajo las copas de los árboles. Ese día no volaban, no alzaban su vuelo hasta lo más alto del cielo. En cambio, yo, hubiera podido ir a cualquier lugar, hubiera podido flotar fácilmente, aunque no lo hice, porque entonces me alejaría de ti, de tu voz, de tus cuentos, de aquel paisaje que guardo en mi memoria.

Nada fue igual para mí a partir de ese momento, dejamos de ser pasado, para convertirnos en un futuro próximo, en un futuro a largo plazo, del que el fin parece haber desaparecido.

Según íbamos caminando me quedé embelesada al ver nuestras huellas, me encantaba verlas entrelazadas, los momentos en los que nos habíamos parado sin que nos importara la lluvia que caía sobre nosotros. Me daba igual, no me interesaba si mañana me tocaba quedarme en cama, con un vaso de leche caliente al lado, porque ese momento, ese instante, no era perder el tiempo, ni gastarlo, era vivirlo, con mi mente, mi corazón, contigo.

Cerca de allí, corría un pequeño riachuelo, tu me explicabas el camino que seguían las truchas, cuál era la mejor forma de poder pescarlas, sin que ellas fueran conscientes de que pasarían a ser la cena de alguna familia. Y yo, solamente te miraba, tus palabras me parecían algo lejanas, no es que no te estuviera escuchando, es que estaba haciendo mucho más que eso. Miraba tus manos, escuchaba simplemente tu voz, me concentraba en como olías, intentando adivinar que colonia llevarías puesta, eran muchas cosas las que iban de un lado a otro dentro de mi cabeza, y tu en ese momento solo me hablabas.

Esta es mi historia, este es el resumen que puedo contar de aquella tarde, una historia entre mis sueños, mi imaginación y tu.

MI PEQUEÑO DICCIONARIO

Jamás, que bonita y que triste palabra. Implica un por siempre cuando decimos jamás dejaré de amarte, y un hasta nunca, cuando hablamos de jamás volver a verte.

¿Qué significa pues? ¿Una esperanza? ¿Un final? Cinco letras que se repiten en mi mente.

La podemos comparar con la palabra nunca, aunque jamás implica más fuerza, más decisión, más seguridad…

Como la frase que hay “nunca digas nunca”, creo que debería existir una con “nunca digas jamás”. Porque en realidad, no sabes lo que puede suceder. Nuestra vida es un sube y baja, cambiante, modificable, que no se puede controlar.

Hay tantas palabras en el diccionario, de las cuales, me asusto ante sus significado: jamás, nunca, siempre, eterno… ¿de verdad existen? ¿Hay algo eterno en esta vida? ¿Hay algo que se pueda afirmar y que siempre vaya a ocurrir? Entonces, ¿por qué existen? ¿Por qué las buscamos por sus iniciales y se encuentran allí? ¿Y por qué las seguimos usando si la mayoría de ellas mienten?

Mentira, entre oscuridad y engaño. Su significado es el opuesto a la verdad. Y la verdad va unida a la sinceridad. Así pues, sinceridad, es amiga de la confianza, de la amistad, del amor. ¿Y el amor? ¿Que clase de palabra es, si no se ve, si no se refiere a nada en concreto? Refleja un sentimiento, ¿pero quien dice que algo es amor? ¿Y si el amor va unido al lenguaje, por qué no puede pronunciar palabra? Esta es la única pregunta a la que puedo dar una respuesta, o al menos aproximada, y es que el amor tiene sus propias reglas, su propia lengua y solo la podemos detectar si nos paramos a escuchar.

DAME TIEMPO

DAME TIEMPO

Dame tiempo para perderme, dame tiempo para encontrarme, para escucharme, para poner delante de mis ojos lo que eres, lo que siento, y las razones por las que me descolocas.

Dame tiempo a echar la vista atrás, de buscar mis fallos, mis errores y a la vez también mis aciertos.

Dame tiempo a volver a ver las fotos, a valorar cada instante, a ver la luna otra vez brillar en el cielo y a pensar porque parece estar tan lejos.

Dame tiempo a echarte de menos, a anhelar el volver a verte, a desear que tu boca roce la mía de nuevo.

Dame tiempo a no levantarme, a andar lentamente por mi casa, y a acostarme en el sofá sin hacer nada.

Dame tiempo para rodear mi cuello por una bufanda y salir a dar un paseo.

Dame tiempo para pensar que es lo que esta sucediendo, porque tu vienes a mi, mientras yo me alejo.

Dame tiempo a escuchar la lluvia, a mirar por la ventana, a descubrir mi alma.

Dame tiempo para querer estar contigo, para que no me olvide que te necesito.

Dame tiempo, simplemente, para poder perderlo, no quiero nada, estoy en huelga de sentimientos.

SIMPLEMENTE PALABRAS

Me cuesta definir lo que siento, poner nombres a los sentimientos. Creo que no se puede categorizar, no hay nada fijo, porque al igual que los días, cada elemento de esta vida va cambiando, se va modificando.
 
Creo que te imaginas a una persona, que no la conoces en realidad, una imagen que se proyecta desde tu mente. No creo que sea lo correcto, no quiero romper expectativas de nadie.

Leerme entre líneas, es complicado, es más, ni yo misma me paro a hacerlo. Porque aunque siempre deje en cada palabra algo de mi, pienso que en ellas hay mucho de lo que veo. A veces con ellas solo expreso sensaciones, miradas, gestos… son mis compañeras, las que me ayudan a acercarme al mundo y las que hacen que valore cada momento.

Podría definirte un beso, desde el deseo, la pasión o el amor, pero siempre lo haría con ellas, con las palabras. Mi espíritu vuela cada vez que escribo, mi bolígrafo comienza a escribir apresuradamente y mis ideas se organizan rápidamente como por arte de magia.

Además, no te tengo enfrente, no te veo, puedo explicarte las cosas lentamente, sin prisa, pensando que no tengo que hacer entender lo que se crea dentro de mí, si no que solo lo vas  leer. Es cierto, que no veo tus expresiones, pero tal vez,  sea más bonito imaginármelas, saber la cara que pones con cada párrafo,  las veces que me esquivas o me apartas la mirada, los silencios que se crean sin quererlos que aparezcan, y las veces que deseamos escaparnos.

Creo que cuando nací me equivoque de época, no soy de este siglo, soy de la época del romanticismo, me encantaría hablar en verso, vestir con vestidos largos y se pobre escribiendo. El amor, sería como algo imposible, pero ¿es que no lo es ya? Si viene y se va como se le antoja, crea confusión y cuanto más perdido estas, mas te engaña.

Solo quiero que pare, que todo el mundo, cada objeto, cada hoja se quede quieta, permanezca estática, y yo pueda detenerme a fijarme con detalle en ti, en mi, en la distancia que nos une y nos aleja. Para luego, a partir de este momento comenzar de nuevo, estando seguros de lo que somos.

Así pues, aquí te espero, en este instante sin segundos, sin horas, donde todo se mantiene en clama y comienza a tener sentido.

TE DEJO EN LA HUIDA

TE DEJO EN LA HUIDA

No me mires, no hables con mis ojos. Nunca te di permiso para que me robaras mis pensamientos. Se que puedes hacerlo y eso me da miedo, porque nunca me sentí tan cerca de alguien queriendo estar tan lejos.

Mi mente no esta aquí, se ha ido de vacaciones. No puede soportar más este interrogatorio al que la sometes. Quiere tener secretos. Guardar sus sentimientos. Ser fuerte, no dejarse abatir por nadie.

Pienso en ti, en como tapar cada hueco. En inventar una escena en la que ella sea la fuerte y los demás se derrumben al verla. No quiere que sea al revés. Quiere estar sin ser.

Una vez alguien me dijo, que pensara más en mí, porque nadie lo iba a hacer. Y es lo que intento. Reflexiono en las mil corazas que debo poner para que no me hagas daño. Pero no puedo, no lo consigo, me cuesta el hecho de separarme de ti, no puedo poner distancia entre nosotros, porque eso sería alejarme de mi ser.

Somos tan diferentes, pero a la vez tan parecidos, que parecemos la cara y la cruz de una misma moneda, que siempre van unidas, no pueden existir la una sin la otra.

Ahora me iré, tan despacio que no notaras mi ausencia. No quiero que me sigas. Sólo quiero que permanezcas. Que mantengas tu corazón latiendo por la vida, tan fuerte como cuando estuvimos juntos. Recuerda los momentos de lluvia, los silencios que llenaban la enorme habitación de palabras y las velas que alumbraban nuestras cenas.

No se si volveré. Tal vez mis vacaciones sean perpetuas, pero si te vuelvo a ver, haremos que somos dos desconocidos con caras que nos suenan.

De esta forma será más fácil, llámame cobarde, pero creo que no tengo el valor para enfrentarme a lo que eres, a lo que soy y a lo que probablemente dejemos de ser.

¿LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD?

Los granos de arena van cayendo. El reloj mueve sus agujas poco a poco, con un pequeño ruido que va llegando a mis oídos en la oscuridad de la noche. La mesa llena de libros que gritan ser abiertos, una pequeña agenda casi vacía, porque la persona que la compró se olvido de escribir en ella, y un bolígrafo que se va deslizando suavemente sobre un folio en blanco.

A veces, no se sabe muy bien porqué, pero hay días que sin hacer nada especial, ni un momento preciso que cupiera destacar, estas más feliz que otros, simplemente porque llegan a tus oídos, palabras, frases y sentimientos que merecen tenerlos en cuenta y darles esa importancia que se merecen.

Cada vez más, las personas somos más egoístas y cerramos tanto las compuertas de nuestros oídos, como de la mente y del corazón. Pensamos que solo nosotros podemos ayudarnos y que si necesitamos ayuda llegará sin más.

Ya no nos paramos a hablar con nadie, todo va muy deprisa, el mundo, las rutinas, la gente y nosotros, nos vamos dejando llevar, conducir por un modelo de existencia, que se basa en correr, en echar pequeñas carreras para llegar a la meta. Y en ese punto esta lo irónico, ¿Cuál es la meta? ¿Cuándo nos podemos conformar con lo que tenemos? ¿Cuándo mirar atrás, sopesar lo que has hecho, lo que has logrado y lo que has perdido a lo largo de los años?

¿Cuándo podemos saber si somos felices, si cada vez esa felicidad se ve más nublada por tanta avaricia, materialismo, egoísmo, etc.?

Para ser felices hay que conocerse así mismo, descubrir nuestros defectos y nuestros puntos fuertes. Debe ser sorprendente, mirarte al espejo y saber quien eres de verdad. No dejarte influir por que lo que te hayan dicho alguna vez, o por lo que piensen de ti. Solamente mirarte a los ojos y ver que eres tú. Que tu reflejo te acompaña, que no es una mera fotografía.

¿Es difícil conseguirlo? Creo que si, porque en ocasiones sufrimos engaños, pero no  por parte de otros si no de nosotros mismos, que no aceptamos nuestros defectos y los intentamos disimular actuando en una función de teatro que no es la nuestra.

Tal vez, nunca nos lleguemos a conocer del todo, porque la vida va haciendo que cambiemos, que nos vayamos moldeando, dando forma, según lo que haya a nuestro alrededor y los sucesos que nos ocurran.

Me apetecía escribir, ya sé que esto no corresponde con ninguna asignatura, pero se puede construir conocimientos en muchos lados fuera del aula, y no solamente con profesores en frente, sino con amigos al lado.


PD: ¡Un besito y ánimo!, ¡conseguiremos esos créditos de libre elección por estas charlas tan constructivas!

EL HUECO MÁGICO

Un día de lluvia, estando en casa de mis abuelos jugando con pequeñas muñecas viejas, descubrí un pequeño hueco en el techo, como una ventanita. No sabía  donde podía conducir, pero me atraía, me sentía intrigada por asomarme allí y descifrar los misterios que se podrían esconder.

Así pues, cada día que pasaba, buscaba una solución, intentaba hacer una gran torre con cajas para poder llegar, cogí una pequeña escalera que tenía mi abuela en la trastienda de la panadería, pero todos mis esfuerzos resultaban inútiles, pues yo era muy pequeña y ninguna de esas estrategias me servían.

Una mañana, mientras mi abuelo me llevaba de la mano al colegio, le pregunté que podía ser ese hueco que me había tenido en vilo tanto tiempo. El me miró sorprendido, no sabía de qué le estaba hablando y creyó firmemente que era mi imaginación, la imaginación de una niña de tan solo siete años, que vive en su mundo de princesas y de hadas. Por lo tanto, me quedé otra vez sin respuesta.

Cuando volví de clase, subí rápidamente las escaleras y observé el hueco. Allí estaba. No había desaparecido. Todo seguía como el primer día cuando lo vi, exceptuando que ya tenía una idea para poder introducirme en ese mundo. ¿Cuál era?, muy fácil, había invitado a mis amigos a casa a merendar, así que ya no estaba sola, estaba con ellos, todos mirando al techo  con la boca abierta, como si hubiéramos descubierto un gran tesoro.

Nos pusimos en marcha en seguida, comenzamos cogiendo cajas de la tienda, que eran fuertes y resistentes y estábamos seguros de que podría aguantar nuestro peso y el de un elefante. Más tarde trajimos las cajas de plástico que mi abuela utilizaba para guardar mis juguetes y de esta forma habíamos construido una torre que era la llave para nuestra nueva aventura.

Subimos lentamente, Sara, Carlos, María, José y yo. Una vez arriba observamos que todo estaba cubierto de una cierta oscuridad que se iba despejando poco a poco por  una ventana, que según mi padre se llamaba ojo de buey, aunque nunca había entendido el porqué de ese nombre.

No encontramos nada, estaba todo vacío, exceptuando una caja que se encontraba en el centro de la habitación. Nos acercamos cuidadosamente y la abrimos esperando descubrir piedras preciosas, monedas de un viejo pirata con un ojo tapado y la pata de palo, o un mapa que nos llevará a una isla alejada de nuestro pequeño pueblo. Pero en cambio, allí solo había periódicos, periódicos viejos, pero no hablaban de sucesos acontecidos, ni de la gente de Torrejón, hablaban de currículos, desarrollo, crecimiento, psicología, didáctica…un montón de palabras desconocidas para nosotros y que en aquel momento no tenían ningún valor.

Hoy, tras pasar los años, he vuelto a subir a ese mundo, a recuperar esas hojas de periódico, y a pensar sobre ellas, y a través de esta bitácora os quiero hacer llegar esas noticias que antes no tenían sentido para mi y que ahora, en el presente son una realidad palpable.