Blogia

EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

NO OLVIDES AQUEL TIEMPO QUE COMPARTIMOS

Poco a poco nos fuimos distanciando, creo que todo ocurrió cuando decidiste ir a vivir unas calles más abajo del lugar donde solíamos quedar. Parecía poca la distancia, y en cambio se fue convirtiendo progresivamente en aquella que nos separaría. Ya no quedábamos para esas pequeñas cosas, como ir a comprar el pan, para acercarnos a esa pequeña tienda de la calle de en frente,…, y tal vez fuera una tontería, porque eran tan sólo unos metros o quizás unos pocos más, porque entre medias, se interpusieron la pereza de coger el teléfono, la apatía por salir de casa y el tiempo, porque…que duro se hace salir a la calle en invierno.

 

Y así fuimos estableciendo barreras, calendarios de clases y de trabajos, días que venían mal y otros que aunque se pudiera ninguna se decidía a realizar una llamada. Además íbamos llamando a otras personas que estaban allí, otras personas que habían ido rellenando los huecos que un día dejamos que completarán.

 

Hoy nos hemos vuelto a ver. Parecía como si te hubiera visto ayer, pero a la vez, a la hora de hablar contigo me di cuenta de que había perdido muchos capítulos de tu vida. Yo intente hacerte un resumen breve de todo aquello que me había pasado, y es curioso, porque en tan solo cinco minutos le puse punto y final a mi relato. Aunque sabia que dejaba atrás historias, pero por ser tontas o poco significantes no te las conté. No es que no quisiera, pero me parecía mal gastar el tiempo que compartía contigo, ese tiempo escaso que nos dedicábamos. Me apetecía formar nuevas historias a tu lado, tener anécdotas nuevas que contar, pero no me di cuenta que ese tiempo parecía que había pasado. Teníamos dificultad para disfrutar de la compañía de la otra, pues  la confianza, esa de llamar a cualquier hora parecía que se había agotado, y esta era solo una tarde que le dedicas a una vieja amiga, para decir que todavía seguías manteniendo el contacto, aunque este se redujera a una pequeña recensión sobre el último año de tu vida.

 

Ya ves, en estos momentos puedo decir que te echo de menos, que me niego a creer que con la edad esto es lo que va a ocurriendo, que es el transcurso normal de la vida, porque no te quiero perder, aunque tampoco se como recuperarte.

UNA UTOPÍA POSIBLEMENTE ALCANZABLE

He escogido este título partiendo del texto de Javier Tamarit, ya que me parece el más adecuado para tener esa esperanza que en muchas ocasiones los profesores pierden ante algunos de sus alumnos “diferentes”. Y pronuncio esta palabra en voz baja, puesto que nunca podremos tener en nuestras aulas a veinticinco alumnos iguales, con las mismas características, porque vivimos en hogares distintos, porque cada uno lleva a su espalda sus propias experiencias y porque no todos nacemos con las mismas capacidades ni las desarrollamos de la misma manera. Partiendo pues, de esta base, ¿por qué nos empeñamos en la homogeneización?, ¿por qué tratamos de modo distinto a aquellos que tienen alguna discapacidad? ¿Y los demás alumnos “normales”? ¿no necesitan un trato diferente cada uno? Creo que no a  todos los alumnos les tratamos de la misma forma, hay algunos a los que preguntamos más, a otros les otorgamos un trato diferente y en cambio no lo llevamos ni lo contamos como una carga ni nada parecido,  como parece en algunas ocasiones con aquellos chavales que tienen necesidades educativas especiales.  Y es que como defiende Jesús Nicasio García Sánchez  estas necesidades educativas especiales se crean cuando no pueden ser atendidas por los recursos ordinarios que nos ofrece el sistema, es decir, en mi opinión las necesidades las reclaman todos los niños, solamente que unas son mas costosas que otras. Y hablo de costes porque las de un alumno, digamos “normal”, va a reclamar un tipo de intervención que puede hacer directamente el profesor el solo, sin necesitar ayudas externas, en cambio, un niño con deficiencia auditiva o deficiencia mental por ejemplo, necesitará otras atenciones que requieren de más recursos que, en muchas ocasiones, el estado ofrece pero los centros no disponen. Por este hecho, por este querer y no poder, por pedir lo que se debe y lo que se promete y recibir una negativa o una larga espera como respuesta el alumno se ve perjudicado, el docente sin tiempo y al final acaba siendo una valla que debe saltar nuestra educación para que el alumno reciba ese derecho que tanto le corresponde. El entorno físico, el social, las escuelas, la familia y la comunidad son como dice Jesús Nicasio responsables de la disminución de estas necesidades, por ello, son unos campos donde debemos trabajar para que todos tengamos las mismas posibilidades y oportunidades para vivir, para autorrealizarnos. No podemos olvidar que para esto no basta con hacer todo igual, si no todo adaptado para que todas las personas puedan tener acceso a esa posibilidad.  Porque ante todo, son niños y tienen sus derechos, y entre ellos se encuentra el derecho a la educación. Merecen tener lo que les corresponde, porque tienen sus sueños y sus proyectos, y nosotros debemos apoyarles y ofrecerles todas las vías que podamos para que los puedan alcanzar.  Todas las personas como dice Tamarit “tienen sus limitaciones pero también sus puntos fuertes”, esto es generalizable a todas los sujetos que conformamos la sociedad, por ello, no podemos olvidar que de todos podemos sacar algo, que en todos nosotros hay un punto de arranque del cual podemos tirar para llegar más lejos, lo único que hay personas que lo tienen más escondido o que cuesta mas esfuerzo encontrarlo. Aquí es, en mi modo de ver, donde se debe realizar la intervención psicopedagógica, en la indagación, en la búsqueda, en el tratamiento, en el entorno y en todo lo que rodea al niño. Las clasificaciones para ubicar los distintos trastornos del desarrollo son diferentes, cada una se rige por  unos principios o por unos ejes que vertebran toda las categorizaciones, pero en realidad, no entiendo muy bien la ventaja de teorizar si no se lleva luego a la practica, así pues vería mucho mejor si esto se transformará en la cotidianidad  del día a día que nos lleva a mejorar la situación de los alumnos y así conseguir que todo funcione como debería. El final de esta intervención la encontramos en la palabra integración. Para mi es la meta que debemos buscar, porque a través de ella las personas podemos convivir, somos iguales unos a otros en lo que respecta a las salidas que se nos dan. Es como decir: “todos somos iguales pero todos somos diferentes”, ya que, tenemos los mismos derechos y deberes ante el mundo y ante nuestra sociedad pero cada uno es irrepetible, y tenemos que fomentar esa diferencia, puesto que aprendemos de ella, debemos dar accesibilidad a las diferencias, a todas, a las que más destacan a la vista, por ejemplo un síndrome de down, o aquellas que pasan mas desapercibidas como puede ser un déficit de atención. Aunque para conseguir esto se precisa una gran organización, mucha colaboración y mucho entusiasmo. Una vez que juntemos esto y lo mezclemos bien, tal vez esa utopía que decíamos al principio, pueda ser alcanzable por todos nosotros.

INESPERADO

Hay cosas que nunca me dejan de sorprender. Todo pasa de blanco a negro en décimas de segundos. Las acciones que ayer eran a derechas, hoy son a izquierdas. Las palabras que el día anterior eran negativas a los dos segundos son las palabras más bellas que se podrían escuchar. Y así, de una forma que no llego a entender, las perspectivas van cambiando, el punto de vista se mueve hacia otra dirección.

Y en ese momento, me pregunto el por qué, me lleno de interrogantes, de cuestiones, e intento buscar aquello que me ofrezca una salida, un camino que me explique, al igual que en un librillo de instrucciones, la manera en la que los gestos, las miradas, y las palabras cobran significado.

Se supone que hay que confiar en las personas, en el ser humano, en la buena voluntad que se supone que nos caracteriza, ¿somos buenos por naturaleza? Tal vez, pero esa bondad acaba siendo corrupta, pues la sociedad la va conquistando, la engaña con juegos, la da palos, un día le regala y al otro le pide que le devuelva todo multiplicado por dos, y aun así ¿sigo confiando en la gente? Debo decir que si, que lo hago, porque sino no podría confiar en la educación, en la rehabilitación de las personas, en la integración, pero también he de confesar que cuesta, que se hace duro, que a veces parece que no avanzas, sino que por el contrario te vas chocando y chocando con paredes ante las cuales solo tienes dos opciones, saltar o esquivar. ¿Qué cual tomo yo? Yo tan solo me paro, miro, me estampo y para terminar la atravieso, se que no lo he dado como opción, y no es que me haya olvidado de ella o se me haya acabado de ocurrir, sino que es lo que debería de hacer y no hago.

Voy de un tema a otro, y me parece que al final me acabo alejando de aquello que quería decir, y es que como se dice en la película de Forest Gum, no es la vida, sino el ser humano, el que es como una gran caja de bombones que nunca sabes por donde va a salir o que es lo que te va a tocar.

DÉJAME DECIRTE

Déjame decirte que hoy te eche de menos, que algo o alguien me recordó a ti, que vino a mi mente tu cara, tu sonrisa, tu forma de mirar. Déjame decirte que el poco tiempo que pasamos juntos, fue suficiente para poderlo anhelar. Me hubiera gustado dirigirme a ti, hablar contigo, saber que me estabas escuchando, pero me di cuenta que normalmente tiendo a imaginar demasiado, y como una de mis otras fantasías acabarías desvaneciéndote. Que puedo decirte, es mi tendencia a idealizar, a poner caras a las personas, frases en los labios mudos, y sentimientos a los ojos más inexpresivos.

Pensé en ti todo el día, preguntándome el porqué de lo que sucedió, y llegue a la conclusión de que te debo un perdón, un perdón por no haber sabido llevar o hacer las cosas como deberían, por haber dejado que todo se quedará tan estático como esta ahora, y por haber perdido todo y a la vez nada, lo que pudiera existir entre nosotros.

Perdóname por imaginar, por soñar, por engañarme, por perderme, por tantas cosas…, que ni siquiera hoy se muy bien como sucedieron. Déjame que te diga que deseo verte, abrazarte, dirigirme a ti como un total desconocido, porque aun no queriendo olvidar nada de mi vida, hay cosas que me gustaría cambiar, y se que tu serías una de ella. Nada lo haría igual, todo lo modificaría, para empezar me quitaría las gafas antes de mirar, taparía mi boca antes de hablar, y cerraría mi mente a divagar. No buscaría dobles sentidos, no daría vueltas y vueltas en una gran espiral, tiraría recto, con confianza y sin mirar atrás.

Ya solo veo tu nombre, nada más, ni imágenes, ni palabras, y aunque por un lado de gracias por no tenerte al lado, por otro no puedo evitar el arrepentirme de no compartir el espacio contigo.

Nada se de ti, y creo que por ahora no me gustaría saber, porque te has quedado como una pregunta, como una duda que navega dentro de mi cabeza, y a la que me da miedo encontrar una respuesta. Ya ves, en definitiva, soy una cobarde, no me atrevo sin más, a hablar de ti, es más intento negarte, obviar todo lo que tenga que ver contigo y en cambio, tal vez, ese esfuerzo por olvidar es lo que hace que más te recuerde.

NO OLVIDO

Hoy, solo quiero dedicar esto a todas las personas que van por la vida con memorias vacías, a aquellas que promueven el dicho de “borrón y cuenta nueva” y que en realidad solo están diciendo: “olvida, olvida, que en el momento más inesperado, cuando no te esperes nada, recibirás aquello que te mereces”. Y es que estas personas son típicas en la sociedad, solo esperan escalar, siempre están aguardando, agazapados entre el resto del mundo, para saltar de repente como un leopardo cuando se tira a cazar a una gacela.

¿La única salida? Correr, escapar, podrías enfrentarte, es verdad, y se que muchos es lo que harán, pero ¿para que? Te enzarzaras en algo mayor, y nuevamente a los pocos meses todo volverá a salir, porque las personas así no olvidan nunca y te lo harán pagar continuamente. En un programa de televisión dijeron hace poco: “las personas valientes son las que levantan la cabeza y se van, y las cobardes son las que se pelean” no sé si estaréis de acuerdo, puesto que en aquel momento, pensé que aquella frase no tenia sentido, puesto que si te ibas dabas la partida ganada, aunque con el tiempo he llegado a entender que tal vez, es ser valiente. Porque el pelear, el sacar cosas, el hacer daño al otro, al fin y al cabo es una mera forma de sacar tu rabia por no haber conseguido algo que querías, y si esto es así, ¿qué clase de seres humanos egoístas y caprichosos somos?

Solo somos rencorosos cuando esta en juego algo que queríamos conseguir y no lo hemos logrado, cuando nuestras expectativas se han visto truncadas, cuando sin más todo lo que parecía que era nuestro se nos ha arrebatado de una u otra forma.

Desde aquí me declaro una persona con memoria, no hago borrones, no olvido, tampoco pretendo que todo lo que he vivido desaparezca, tan solo, pongo un punto, abro una nueva hoja y comienzo de nuevo a escribir en ella, pero siempre releyendo y teniendo presente todo aquello que he vivido, todo lo que he aprendido. Me puedes decir que tengamos una nueva relación, y la aceptaré, para mi los comienzos significan algo, y no te diré nada de lo anterior, simplemente me habrá servido para conocerte mejor, para saber por donde no tengo que ir, para construir entre ambos algo nuevo, pero significativo, y cuando pase el tiempo, diré que te conocí, diré cuales eran tus virtudes y tus defectos, recordare como una bonita experiencia, todo aquello que me sirvió para definirte, porque en realidad eso somos, los buenos y los malos momentos.

Nunca te reprochare si has sido responsable de mi caída, de mi desmoronamiento, porque si eso ocurre, habré sido yo la culpable de no haber creado unos buenos cimientos.

AVISAME CUANDO SEPTIEMBRE TERMINE

Hay una canción que dice “avísame cuando septiembre termine” y en el mío creo que alguien ha tocado la campana que marca el final de un verano, que aunque haya parecido corto ha estado formado por sus tres mesecitos de descanso.

Y ahora vuelta a empezar, con su octubre de siempre, sus clases, la gran duda de que tiempo hace hoy…es curioso, porque nunca sabrás que tiempo hace en este mes, te asomaras a la ventana o a la terraza de tu piso y solo divisaras a gente, pero cada una parece que tiene un termómetro distinto, algunos van de verano, otros de pleno invierno, y otros no se sabe muy bien de donde han salido. Así pues, te decides a coger de todo, que si la camiseta de tirantes por si hace calor, una camiseta de manga larga por si vas por la sombra y parece que hace fresco, una chaqueta finita por si el frío te pilla al salir a altas horas de tu lugar de trabajo, y un paraguas por si esas nubes que van apareciendo en el cielo deciden descargar sin previo aviso toda esa lluvia que lo único que hace es caer de golpe en cinco minutos para mas tarde parar y dejarte con los pantalones mojados hasta las rodillas. Y es que así es octubre, inesperado.

Podría decirse que esta época esta en medio, como dice mi abuela:”no es ni chicha ni limona”, pero es necesaria para comenzar de nuevo toda la rutina que nos encierra el invierno. Por tanto, espero volver a veros a todos por aquí, escribir y escribir…

Y HOY...

ES MI CUMPLEAÑOS,

PERO ANTE TODO,

PAREZCO MÁS JOVEN JAJAJA.Guiño

COSAS EXTRAÑAS DEL DÍA DE HOY

COSAS EXTRAÑAS DEL DÍA DE HOY

Tan sólo tengo unas pocas anécdotas que destacar hoy, pero son esos pequeños detalles en los que me he fijado y todavía estoy dándoles vueltas.

 

Primero: me levanto temprano a las cinco y algo para ir a hacerme el pasaporte, y me pregunto, ¿Por qué tengo que levantarme tan pronto si los números no los comienzan a repartir hasta las nueve de la mañana? En un pensamiento rápido e inconsciente me viene a la cabeza  esta frase: “¡Es que la gente no tiene sentido común!” después, tan solo unos minutos más tarde me doy cuenta que yo también he caído, ¡he dejado de tener sentido común! Porque allí estaba yo a las seis menos algo en la fila, haciendo cola, pasando frío, y con mucho sueño, y entonces me di cuenta de que el hecho de ver a todos los jubilados haciendo colas todo el día es solamente la suma de todas las perdidas de sentido común que se producen cada año, y me planteo la cuestión de ¿Qué pasaría si viviéramos doscientos años? Problamente este mundo dejaría de tener sentido, porque ya lo abríamos perdido y tan solo viviríamos para hacer colas, para quedar delante de los demás, que estupidez, si al final todos llegamos y todos somos los primero de nuestra propia vida y de nuestra propia muerte.

 

Segundo: veo un pájaro de colores, exactamente un periquito, pero esta vez, no lo veo entre unas rejas, en una jaula con su cubilete de comida como cada día, sino en la arena con otros gorriones, intentando buscar algo de comida entre bolsas, botellas y papeles que tira la gente.  Y en esto, un hombre se acerca a mi lado: " Se habrá escapado, ¿Verdad?". Yo asiento con la cabeza, "si, supongo, además todavia es pequeño" en esto que pienso la mejor forma de atraparlo, de volverle a una jaula, de encerrar su libertad, no se, pero mi padre siempre me ha dicho que si estos pajaros se dejan libres se acaban muriendo, y creo que me lo he creido, tenía tantas ganas de cogerle... pero no lo hice, al final llego mi autobus, no pude, me fue imposible, o tal vez, podría haberlo hecho pero como siempre el tiempo corria contra reloj, y a la vez, creo que confié en que el hombre con traje de cartero lo rescataría, pues había dejado pasar todos los autobuses sin subir a ninguno,me parece que en el fondo estaba esperando que todos nos fueramos de la parada para rescatarle, y si no...eso espero.

 

Tercero: de camino a la facultad, el autobus seguia la misma ruta de siempre, las mismas paradas, la misma gente corriendo porque nunca llega, y los mismos que se quedan por detrás diciendo alguna palabra mal sonante sobre el conductor que ha decidido cerrar las puertas y despegar como si se tratará de los últimos avisos que se dan en el aeropuerto antes de despegar el vuelo. Entre todo esto, vemos otro autobus, en una parada un tanto rara, pues no hay marquesina ni ningun tipo de señal que situara allí el lugar donde la gente sube y baja cada día con un cierto aire de monotonia y rutina. Por fin, acaba parando tambien nuestro autobus, "¿Qué pasa?, tal vez sea una nueva parada hecha en el último momento para que las personas que se encuentren en mitad de la carretera puedan subir..." el caso es que de un momento a otro, se abren las puertas y comienzan a entrar todos los que se encontraban en el otro autobus. De pronto vemos como todo esta lleno, todos los asientos, los pasillos,..., la gente se va colocando de tal manera que los que deben salir antes por una extraña razón se encuentran más proximos de la ventana, provocando de esta forma un gran desvarajuste cada vez que alguein tiene que salir. Y yo me pregunto, ¿Por qué a la gente no le gusta viajar en el autobus? me encanta, cada día una nueva historia, cada día una persona nueva, un nuevo cuento, un nuevo paisaje,..., acabas conociendo a las personas sin conocerlas, acabas sabiendo lo que estudian, en que trabajan, que música les gusta, como suena su movil,..., en el fondo acabas viendo lo parecidos y distintos que somos cada uno, y llegando a la conclusión de que es mucho mejor ir con alguien que solos en los coches, además te das cuenta que la gente que conduce sus grandes coches van hablando solos, como si fueran acompañados, y no se dan cuenta de que no hay nadie a su lado.

 

Lo sé, puede parecer que todo esto no le llame a nadie la atención, que no se paren a ver al periquito, que no piensen en lo que sería el mundo, que no se planteen como vamos en los autobuses (siempre buscando el lado negativo y olvidandonos de todo aquello que hace que nuestra vida cobre una cierta chispa al oir historias de los demás), puede también que alguien me llame cotilla, pero no es eso, no es chismorreo es simplemente conocer a la gente, como piensan , como sienten, como viven su día a día. Por lo tanto, para aquellos que estas cosas no les llamen la atención, solo preguntarles ¿En que se fijan entonces?