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EL RINCÓN DE MIS PENSAMIENTOS

MIRANDO ATRÁS...NO LO VOLVERÍA A HACER

MIRANDO ATRÁS...NO LO VOLVERÍA A HACER

La vista se me nublo, creí que había llegado el final,  todo estaba oscuro y solo veía una gran luz encima de mi cabeza, algunos dirán que solo era un radiante sol que había ese día, pero yo se que en realidad era el principio del fin.

 

Hay en algunos momentos donde sientes que las piernas no contestan, no realizan las ordenes que les mandas, y por más que lo intentas son incapaces de levantarse cinco centímetros más del suelo. Da igual que oigas que la cima esta cerca, porque siempre es mentira, da igual que te digan que esta es la última cuesta, porque una vez arriba veras que no es verdad. No importan las palabras, porque en esos momentos entras en un largo debate entre tu mente y tu cuerpo, puesto que uno grita que sigas y el otro se empeña en poner barreras para impedirlo.

 

He querido comenzar así la historia de nuestra pequeña aventura hasta la gran cima de la montaña, porque fue un poco lo que sentí, y me parecía importante haceros saber que a pesar de lo dicho, gracias al gran equipo que me toco, logre subir, logre bajar y hoy, lo puedo contar como una bonita experiencia (que, por cierto, no creo que la repita, porque con una vez, creo que basta). Así pues, después de esto pasaré a relatar un poco como fue pasando el día y relatando más o menos lo que ocurrió, o por lo menos, lo que puedo recordar, porque en esos momentos no estaba yo muy para observar.

 

Llegamos a las 10:30 allí. Entramos al pabellón y nos sentamos esperando a que vinieran los alumnos/as de educación física. Hay que decir que llegaron un poco tarde, y que el recibimiento fue un poco escaso, es decir, tan sólo dijeron “hola” y pasaron hacia dentro para coger los materiales que tenían guardados, no es que esperáramos un gran recibimiento con globos y esas cosas que se llevan en los grandes eventos, pero… un poco de motivación a esas horas no hubiera venido nada mal. Una vez hecho esto, salieron nos dieron a cada una unas cuantas cuerdas, telas o bolsas, y salieron sin más hablando. Así pues, al principio creíamos que iba a ser un poco como el año pasado, donde nos habían informado que ellos formaron un grupo y que no se relacionaban con los que fueron. Más tarde nos separaron en dos grupos, y nos dijeron que fuéramos con un grupo o con otro, aunque hasta cruzar el rio no nos dividimos.

 

De camino al río, ellos iban en un grupo, y nosotras, las que fuimos, íbamos atrás hablando entre nosotras, es decir, no había nada de relación entre ambos.

 

Cuando llegamos al rio, se pusieron a montar el puente y la tirolina. Nosotras nos dividimos, puesto que unas prefirieron una opción y otras otro. Mientras que montaban todo, nos quedamos allí sentadas, con un chico y una chica de educación física que nos fueron preguntando sobre si nuestra asignatura era obligatoria, porque íbamos, para que era la actividad, etc. Es decir, comenzó así una “bonita amistad” o por lo menos un mínimo de conversación.

 

Por diversas causas, al final tuvimos que dejar la idea de cruzar el puente por la tirolina puesto que iba muy lenta y acabamos todos cruzando  por el otro medio disponible. Una vez hecho esto, nos juntamos con nuestro grupo, que estaba formado por tres chicos y una chica de educación física y cuatro de nosotras. Lo primero que hicieron fue explicarnos cómo manejar la brújula, el mapa y como nos debíamos de orientar, y después comenzamos a realizar nuestra ruta. Durante el camino nos iban a hablando y explicando lo que veíamos, lo que nos podía ayudar para orientarnos en la montaña, la ropa apropiada, el calzado, etc. Hay que decir, que la mayoría de las veces recibíamos las explicaciones por parte de los chicos en mayor medida, puesto que la chica se mantenía más callada.

 

Durante todo el camino nos iban preguntando que tal íbamos, dando ánimos, preguntando por donde queríamos ir, que  era lo que veíamos, que hacían ellos en otras actividades, e íbamos todos juntos.

 

Una vez que comenzamos a subir más, y era todo más en cuesta, yo no podía más, y se mostraron muy atentos, se sentaron conmigo, me esperaron, me preguntaban continuamente, llevaron mi mochila a cuestas, me abanicaron, y me daban ánimos continuamente. Aunque aquí empezó a ver más distancia, puesto que dos de nosotras y uno o dos de los de educación física siguieron subiendo. Quedándonos dos y dos, más abajo.

 

Estando por fin arriba, y habiendo conseguido nuestro objetivo, dos de educación física se tuvieron que ir, puesto que tenían prisa y optaron por ir por un camino que tenía más pendiente pero era más rápido. Mientras que nosotras y dos “monitores” fuimos bajando por el camino. Además durante el recorrido se nos enseño un nido, nos explicaron que era de perdiz, el porqué lo sabía, y todo lo relacionado. La verdad es que estaban muy pendientes de nosotras.

 

Cuando  llegamos al río, nos encontramos allí con el profesor que nos presto también ayuda para poder pasar. Mientras que los chicos al llegar se fueron rápido, sin despedirse apenas de nosotras. Aunque una vez que volvimos, al llegar también al pabellón nos encontramos con ello y se mostraron muy atentos, se sentaron con nosotras un rato nos dieron su email y nos dijeron que nos pasarían las fotos.

 

También debo de decir, que ellos mismos se habían repartido como dos roles, uno de ellos era el que lideraba el grupo y siempre proponía ir por los caminos más difíciles, y otro, el que proponía subir por los senderos que aun siendo más lentos no eran tan complicados. En todo este entramado se podía ver de todas formas quien era perfectamente el líder del grupo y quien eran los seguidores.

 

Esto fue un poco nuestra larga mañana subiendo las grandes montañas de los Alpes (por lo menos), ahora podemos decir que vimos Alcalá desde vista de pájaro, y que días más tarde no se ve tan mal como cuando estas allí, incluso da ganas de volver a salir al campo (pero recordar, llevar mucha agua, zapatillas que no escurran, chanclas, pantalones cortos, crema para el sol y algo de chocolate). Por cierto, no es por justificarme, pero al día siguiente de esta excursión fui a donar sangre y resulta que no me dejaron porque tenía anemia, así que, como comprenderéis, no fue porque no estuviera en forma (que lo estoy indudablemente) sino por circunstancias anímicas que una, no controla.

YA ME MARCHO...

Fui contando los días, uno tras otro, y parecía que el tiempo no corriese.

Pero por fin, ha llegado, hoy es el día señalado en la agenda.

No he hecho todo lo que tenía planeado, no he tachado todas las tareas que debería haber dejado hechas, no he podido.

Aunque me da igual, porque sinceramente, este es un sueño, siempre desee ir a Italia, y hoy por fin me marcho allí. Roma, Napoles, Florencia, Venezia,..., todas las ciudades, comer pasta cada día, estar en sus calles, tirar una moneda a la fuente (Juanma no me olvido de tirar la tuya).

Así que, me marcho, aunque deseo que el mismo tiempo que iba despacio aqui se detenga tambien cuando este allí.

Por cierto, echare mucho de menos las mañanas, las tardes, las coca colas, los desayunos, las relaciones públicas, el sol,..., y a todas esas personas y cosas que hacen que cada día este lleno de momentos inolvidables.

NO ESPERABA NADA DE ELLA

NO ESPERABA NADA DE ELLA

En un despacho, siempre desordenado, lleno de polvo, lleno de periódicos que marcaban los acontecimientos que iban ocurriendo cada día, el desorden, el caos, los papeles revueltos, el olvido en un gran edificio,…, era el escenario, donde se encerraba cada mañana nuestra protagonista.

 

De vez en cuando, el teléfono hacía un breve sonido, pero callaba tímido en cuanto se acercaba la mano a cogerlo. La música de fondo, era uno de los pequeños póster que se movía con el aire de la calefacción. Y las vistas, un gran árbol, con las ramas retorcidas haciendo creer que era una gran telaraña.

 

Los despachos de su alrededor se mantenían vacíos, sin vida, era como si hubiera llegado el invierno y las personas hubieran emigrado al igual que las aves a países del sur, aunque con esto del cambio climático, no les había hecho falta irse tan lejos, simplemente, se habían mudado de planta.

 

Las visitas eran escasas, tan sólo dos o tres personas que pasaban preguntando algo que no tenía nada que ver con su trabajo, simplemente eran viandantes que habían perdido su rumbo, que se habían extraviado en el inmenso edificio y que llegaban a su despacho con la simple esperanza de que hubiera alguien con un mapa que les dijera: ¡Oh, claro!, gire a la derecha, luego a la izquierda, baje unas escaleras, luego a la derecha, allí encontrara un pasillo, pero no le haga caso, así que siga recto y….-  el caso, es que nuestra protagonista en un inicio lo hacía, pero poco a poco fue olvidando el mapa en su cabeza para no tener que repetir siempre lo mismo, y ya solo ponía una sonrisa y decía: “ ¡Uy! Pues ahora mismo…déjeme que piense….no, no me suena, lo siento- y volvía a cerrar la puerta para meterse de lleno en la soledad de su oficina.

 

Se fue acostumbrando, ya no la importaba mirar las agujas del reloj, no la importaba no ver a nadie cuando llegaba, ni echaba de menos las historias, la hora del café, los momentos de descanso…porque aquel lugar había llegado a convertirse en su casa, podía ser ella misma, su silla reclinable, su mesa con un pequeño papel en una de las patas para que no cojeara, las estanterías con sus libros, el cajón de  la despensa…pensaba que la compañía estaba sobrevalorada, y que la soledad parecía una palabra fea, sin vida, que todo el mundo despreciaba, en cambio a ella, le parecía una gran camarada, porque la ayudaba a pensar, a imaginar, a descubrir y a inventar historias.

 

La soledad no la juzgaba, no esperaba nada de ella, no la recriminaba si llegaba tarde, porque ella estaría siempre allí para aguardarla. La soledad vivía a su lado, la esperaba, ponía buena cara cuando cruzaba el umbral de la puerta, la recogía con sus brazos abiertos y la abrazaba  para que estuviera cómoda. Siempre la dejaba hablar, contar despacio y detalladamente cada momento del día, la permitía ciertos privilegios que los demás luchaban por arrebatárselos, así pues, ella no podía hacer nada, tan sólo se dejaba caer.

EL DERECHO A SER ELLOS MISMOS

EL DERECHO A SER ELLOS MISMOS

Allí estábamos todos sentados, una huelga en el aire, atraeríamos la atención de los pájaros y, tal vez, de algunos pasajeros que volaran a algún lugar cercano en uno de esos viajes comerciales donde el tiempo previsto es de media hora o unos cuarenta y cinco minutos, puesto que siempre hay retrasos y algún señorito que llega corriendo con su maletín y su abrigo negro, porque el taxi, claro está, no podía ir más rápido, independientemente de que él, hubiera dormido un cuarto de hora más de la cuenta.

 

Algunos decidieron que ya que se ponían en huelga, era momento para tomar un café, otros un simple cigarrillo, y otros, sólo leyendo y reescribiendo sus derechos:

-          Artículo 1: todo trabajador tiene derecho a descansar, al menos, media hora para poder tomar café, puesto que un desmayo en las alturas en las que nos movemos podría ser mortal, o por lo menos una gran oportunidad para aprender a volar.

-          Artículo 2: todo trabajador tiene derecho a cantar mientras trabaja y, si se tercia, a echar un baile con alguna viga o alguna palomilla que pase por aquí cerca.

-          Artículo 3: todo trabajador tiene derecho a pararse un momento a mirar lo que hace él, no lo que le mandan,  ni mucho menos el clavo que tiene que clavar, sino la obra en su conjunto.

-         

 

Así, poco a poco, cada uno fue poniendo aquello que más le gustaría hacer en su trabajo y que creía que los demás también podrían disfrutar.

 

Lo único que desde allí, la perspectiva era diferente, los coches se veían minúsculos, los grandes rascacielos eran apenas unas pequeñas colinas que se levantaban bajo sus pies, y las personas….prácticamente eran inexistentes porque no se veían. Aunque los días de lluvia, se producía un gran efecto, puesto que todo el suelo dejaba de ser negro para convertirse en los alegres colores de los paraguas y, sinceramente, en esos días en los que parece que el color predominante es el gris, reconfortaba ver que había pequeñas gotas de color en el cuadro que se pintaba desde arriba.

 

Así pues, volvieron a mirar sus derechos, aquellos artículos que habían ido escribiendo y se dieron cuenta que lo único que querían era poder mirar hacia abajo, porque tal vez, dentro del escalafón de la gran sociedad, los obreros no pintaban mucho, pero en ese momento, se sentían por encima de cualquiera, su autoestima, su presencia, su posición… todo eso, era inalcanzable para todos aquellos que ocupaban las calles. Por lo tanto, ese fue su mayor derecho, el derecho a la libertad, el derecho a no estar bajo el yugo de nadie, el derecho a ser ellos mismos, ya bien fuera con un cigarro en la boca, con un periódico en sus manos, o simplemente mirando más allá de lo que los demás podían ver.

MUCHAS PREGUNTAS, QUIZÁS...¿DEMASIADAS?

MUCHAS PREGUNTAS, QUIZÁS...¿DEMASIADAS?

“La empatía requiere cierta distancia emocional: uno debe alejarse un paso de la pena, el temor y la ira para crear un espacio en el que los propios pensamientos puedan ejercer una influencia tranquilizadora sobre los sentimientos. Deben dejarse atrás los prejuicios. El impulso automático de juzgar y censurar debe ser controlado. El deseo de venganza debe ser neutralizado y silenciado por la necesidad más imperiosa de entender y, quizás al final, perdonar”.

 

Así pues, ¿estamos preparados alguna vez para escuchar empaticamente? ¿Somos capaces de tener empatía? ¿Podemos escuchar sin proyectar nuestros propios sentimientos sobre los actos y las situaciones de nuestro emisor? Pienso que continuamente prestamos atención a los demás cuando nos hablan pero esto lleva consigo un procesamiento de la información por el propio receptor, y esto hace que la persona en sí,  relacione lo que se le cuente con experiencias vividas, que inconscientemente busque soluciones y que tal vez, sin quererlo, pierda la información que se nos este contando.

 

Por ello, es difícil crear ese espacio del que se habla en el que se tranquilicen los sentimientos por medio de los pensamientos. Pienso que muchas veces cuando nos paramos a escuchar a un amigo al que le ha surgido algún tipo de problema, lo hacemos más como un consejero, creemos que se nos pide ayuda, soluciones, salidas, opciones, sin hacerle ver, que es la misma persona la que debe tomar su camino, reflexionar sobre sus pros y sus contras y optar por uno u otro, es decir, tomar una decisión.

 

No escuchamos por escuchar, es decir, no servimos como receptores que devolvemos la información de forma rebajada, clarificando, devolviendo el contenido de lo dicho, sino que lo hacemos como columnistas de un periódico, dando u ofreciendo un plan “ideal” de cómo salir del problema y luego añadimos las palabras claves: “bueno, es lo que haría yo”…

 

No, nos damos cuenta, como dice el texto, que muchas veces “no sabemos lo suficiente como para poder juzgar”, porque no sabemos sus sentimientos, su contexto, ni todo lo que puede ocurrir a su alrededor, como sus razones, situación familiar, amigos, etc. Así pues, no entiendo mucho lo que se dice en el texto como: “ser empático es más importante que tener empatía”, puesto qué ¿Qué significa esto? ¿Qué cuando se tiene empatía se puede elegir entre usarla o no? Y que ¿ser empático significa que siempre la vas a usar, es decir, vas a recurrir siempre a ella?

 

Es importante el “equipo” que llevemos a nuestra espalda, ese que nos permite continuar el camino, el que se centra en la manera de comunicar mutuamente nuestros pensamientos y sentimientos, pero si hacemos esto ¿escuchas a la otra persona? ¿Somos empáticos? O ¿nos introducimos en una continua lucha en la que cada uno expresa lo que siente y lo que piensa, sin escuchar al otro? ¿Hasta que punto se establece una verdadera comprensión? Si nos ponemos en el lugar del otro, absorbiendo su experiencia y sintiendo sus emociones e intentando pensar sobre sus sentimientos… ¿podremos ser objetivos? ¿Servirá nuestra ayuda para algo?

 

El tema de la empatía creía que estaba relacionado con ver todo desde el prisma de la otra persona, pero creo que es mucho más complicada, porque en cierta forma hay que sentir también lo que la otra persona siente, sin saber si en realidad esta sintiendo lo que tu crees que siente. Así pues, se convierte todo en algo muy abstracto lleno de complejidades, de “creos”, de “yo sentiría eso o lo otro” y de proyecciones y atribuciones que realizamos teniendo como referencia una situación contada, una interpretación de un contexto que nos han comentado, una imagen imparcial sobre lo que ha sucedido, y todo ello, como se dice en un inicio desde una distancia emocional. Por lo tanto ¿Cómo sentir lo que otra persona siente y sentirlo desde esta distancia emocional? ¿Sin implicarte? ¿Es posible sentir algo sin sentirlo?  ¿O lo que hacemos es hacer un papel? Es decir, ¿hacemos que sentimos algo, pensamos una situación parecida, creamos nuestro posible sentimiento en esa situación, pero sabiendo que es algo ficticio y que no esta ocurriendo en la realidad?

 

Y después de esto, ¿Dónde dirigirnos? según el texto: “la empatía esta siempre, sin excepción, orientada a la acción. La empatía se pregunta, con un deseo real de comprender: ¿Qué puedo aprender? La empatía, con profundos sentimientos y mentalidad abierta, dice: Enséñame. La empatía se pregunta en cada recodo de la relación: ¿Cómo puedo yo ayudar, qué puedo hacer, dónde voy ahora?” pero ¿quién debe enseñar? ¿El emisor? ¿El receptor? Creo que en cualquier relación que se establezca entre las personas existe una enseñanza y por lo tanto unida a esta, un aprendizaje ¿pero por qué una acción? No todas las personas esperan algo de alguien, no todas las personas quieren actuar en un momento dado, no todas hablan, cuentan sus problemas, sus conflictos con el fin de que alguien les escuche y le ayuden a tomar una decisión, porque hay veces, en las que solo se habla por hablar, porque se necesita descargar un sentimiento, depositar en otra persona esa furia, rabia, temor, o también y porque no, un sentimiento positivo, pero no se quiere llegar a ningún lado, la meta es inexistente, no se quiere solucionar, no se quieren buscar alternativas, porque es algo impulsivo que sale sin más. Esta bien, la persona a la que se lo contamos debe estar ahí, necesitamos sentir que nos escuche, para que realice una función de “contenedor”, donde poder nosotros depositar todo lo que nos ocurra.

 

En todo este gran entramado no podemos tampoco olvidar la atención que debemos prestarle a la otra persona, porque como se nos dice, esta es indispensable y necesaria siempre que queramos llegar a buen puerto, y es que, no se puede crear una relación en la indiferencia, porque simplemente no existirá ningún tipo de  reciprocidad.

 

Asimismo, el vínculo que se cree, el tipo de relación tiene que ser equitativa, tiene que ser reciproca, puesto que si la empatía solo viene por uno de los miembros, ese mismo se verá afectado, ya que sus sentimientos nunca se verán comprendidos y atendidos por la otra persona. Aunque también debe saber expresar bien lo que siente. Para explicar esto pondré un ejemplo: durante mi periodo de prácticas, uno de los chicos que acudió me comentó que nadie le escuchaba, que el estaba siempre para todos, que se mostraba atento, que ayudaba a los demás y que no se sentía bien, puesto que a él nadie le hacía caso, nadie le preguntaba su opinión. Pero al preguntarle si el pedía ayuda alguna vez, o si le había dicho a alguien como se sentía, me respondió con un no, por lo tanto, también era lógico que sus amigos no supieran como se sintiera si el nunca decía nada, si nunca expresaba lo que sentía. Nadie podía saber si el quería cinco minutos porque se encontraba mal, si lo único que hacía era “fingir” y mostrarse como “el amigo que siempre ayuda y que no necesita nada”.  Por ello, pienso que es importante saber transmitir, ser sincero con uno mismo y con los demás, muchas veces no pasa nada por presentar lo que se siente, o por pedir ayuda porque en un momento te ves desbordado, porque simplemente, las personas somos humanas, nos apoyamos en nuestro círculo más cercano, sobrevivimos con ayuda de los demás. Y para esto normalmente acudiremos a aquellas personas que pensemos que van a saber comprendernos, que nos dedicarán una atención, en realidad, aquellas que se muestren más empáticas, porque ellas serán las que crearán un clima de confianza donde poder expresar realmente lo que se nos pase por la mente y el corazón.

CONCÉDEME TU BOCA UN MINUTO MÁS

CONCÉDEME TU BOCA UN MINUTO MÁS

Sin límites, porque no existen cuando me acerco. Sin paradas en mitad del camino, porque simplemente no hay caminos, no hay señales, ando por tu boca con los ojos cerrados.

 

Sin manos, sin cuerpo, porque es el alma, el espíritu el que  sobrevive en ese momento. Lo demás, no existe, hace mucho tiempo que desapareció, creo que le dio vergüenza el estar presente, se ruborizo y se fue. Por eso ahora, solo somos uno.

 

No hay razones, ni explicaciones, ni palabras, ni miradas,…, todo se desvanece, todo deja de importar, excepto tu, que es lo único que me importa.

 

La lluvia cae sin mojar y el viento nos mueve simplemente porque nos dejamos llevar. Qué más da acabar aquí o allá. Qué más da lo que me digan si no lo oigo, que importan las señales de peligro si ya he comenzado a bajar y escaseo de frenos.

 

No quiero marcar un momento inicial para no tener que colocar un punto y final.

COMO SI DE UN TRABALENGUAS SE TRATARA

COMO SI DE UN TRABALENGUAS SE TRATARA

Las personas vivimos en un continuo de conflictos, lo que pasa que algunos son tan insignificantes que no les damos importancia.

 

Durante estos días hemos trabajado sobre ellos, en cómo los vemos, en cómo nos sentimos ante la situación que nos provocan, en cómo se siente la persona que está enfrente, y en la relación que se crea entre ambos. Pero en mi opinión, no hemos trabajado el conflicto que se puede crear con uno mismo, y en este caso, ¿cómo se harían todas estas técnicas o ejercicios de exploración? El sujeto somos nosotros, el problema lo creamos nosotros, y los puntos de vista se bifurcan en las posibilidades que veamos ante nuestros ojos, así pues, ¿esto podría recibir el nombre de conflicto interno o es solo el proceso de toma de decisiones? ¿O una cosa lleva a la otra? ¿Están los dos unidos o se pueden dar por separado? Mi opinión es que los dos van unidos de la mano, y cada vez que nos enfrentamos a un conflicto este nos lleva a un decisión, que podrá o bien mantener el problema o bien, buscar una salida o una solución a este.

 

Hay ocasiones, en las que estos conflictos internos, nos llevan de alguna forma a externalizarlos y provocar conflictos externos, puesto que al estar mal nosotros mismos, o preocupados, o en tensión ante un problema nuestro, se externaliza hacia los demás, creando tal vez otro, con el resto de las personas que nos rodean, y en este momento, para solucionar el conflicto ¿en cual nos tenemos que fijar? ¿Habrá que prestar más atención al interno que al externo? ¿Se han convertido en dos temas a tratar? ¿Si solucionamos el interno nos servirá para solucionar el externo? ¿Fijarnos en el contexto como decíamos el otro día puede servirnos para solucionar el externo? Es decir, ante un conflicto que se haya creado con otra persona, el mirar lo que nosotros pensamos y el contexto en el que nos encontrábamos puede hacernos ver que en realidad, ese conflicto presente estaba provocado por otro que era interno y que, en cierta manera, hemos reaccionado con la otra persona para descargar los sentimientos negativos que nos podría estar creando lo que sentíamos interiormente.

 

Sinceramente, parece que estoy escribiendo un trabalenguas, pero creo que tiene un mínimo de sentido, es decir, todos los conflictos  están generados en cierta forma por un conflicto interno, por ello, puede producirse un aprendizaje, porque si el problema solo fuera externo y buscáramos una solución o una tirita para arreglarlo no estaríamos hondando en algo más profundo que es lo que nos haría sacar algo de “provecho” de esa situación. Por eso la importancia de no ser médicos intentando buscar remedios, sino el mirar más allá, buscar el porqué, las causas del conflicto interno que se nos crea, intentar saciar la curiosidad y exprimir las opciones y puertas que se nos abren. De esta forma realizaremos una decisión que tendrá ciertas consecuencias, y la unión de todo ello nos daría la experiencia y el aprendizaje para afrontar conflictos futuros.

 

De todas formas, aunque aprendamos de los conflictos y de nuestras decisiones, no creo que se deba dejar a un lado nuestra personalidad, es decir, hay muchas veces en las que decimos “siempre me ocurre igual”,  y es porque a veces , desde mi punto de vista, aunque sepamos que no funciono con alguien, creo que no cambiamos de un día para otro, y por ello, recurrimos al pensamiento de que cada persona es distinta y la confianza depositada en cada una no va a depender de situaciones pasadas, porque entre ellas no hay relación. Así pues, por eso, muchas veces nos enfrentamos a conflictos similares, que parece que tendríamos que haber superado y que no ocurre eso.

 

En conclusión, me parece, que los conflictos entre las personas y entre uno mismo, son difíciles de evitar, puesto que para poder vivir sin que existan, debería haber una forma de actuar exacta a como pensamos y a los principios que seguimos, además de no encontrar alternativas parecidas, o actividades que nos hicieran plantearnos ante una toma de decisiones que nos llevará a tener una cierta incertidumbre o una pequeña duda.

MI BIBLIOTECA PERSONAL

MI BIBLIOTECA PERSONAL

He pensado el crear un nuevo apartado dentro de mi blog, el de mi biblioteca personal, porque leo libros que dicen cosas sorprendentes, personajes con una gran historia, y a veces hecho de menos el hablar de ellos, como si de una pelicula se tratara y salieramos del cine comentando las grandes escenas. Así pues, por ello va esta sección, para encontrar a personas que se hayan fijado en los mismos libros que yo y los hayan decidido leer.


Esta nueva prueba comienza con el libro que recibe el nombre de "DE TODO LO VISIBLE Y LO INVISIBLE" de Lucia Etxebarria, acabo casí de empezar, tan solo voy por la página 100, asi que, si alguien lo quiere descubrir conmigo, ahi dejo la opción. Por si acaso, escribiré lo que viene en la contraportada, porque tal vez, esto anime a más de una o de uno. Asi que, ahi va:


 


"La fama es una diosa caprichosa: esquiva a quines la persiguen y se entrega a quienes menos lo desean. Algo parecido le pasa a Ruth- directora de cine convertida en "famosa" mediatica a su pesar-, que se enamora de Juan- aspirante a escritor en busca del reconocimiento social que cree merecer-, mientras desdeña a una pléyade de admiradores que la siguen con los ojos cerrados. a través de la relación entre estos dos personajes tan aparentemente opuestos. Lucia Etxebarría ha escrito una novela sagaz y divertidisima, unas veces conmovedora, cruel otras, que indaga en temas tan candentes como la busqueda de la individualidad en una sociedad que tiende a la homogeneidad y al encasillamiento, las trampas y mentiras de los medios, la obsesión que mucha gente tiene por la fama como medio de superar las cargas del pasado, y las conexiones entre creación y destrucción"


 


Bueno, aqui esta un pequeño resumen, la verdad, y si buscais algunas críticas de este libro, encontrareís que dicen que no es el mejor de esta autora, y se encuentran opiniones muy diversas, pero...lanzo la invitación.