Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
AVISAME CUANDO SEPTIEMBRE TERMINE
Y ahora vuelta a empezar, con su octubre de siempre, sus clases, la gran duda de que tiempo hace hoy…es curioso, porque nunca sabrás que tiempo hace en este mes, te asomaras a la ventana o a la terraza de tu piso y solo divisaras a gente, pero cada una parece que tiene un termómetro distinto, algunos van de verano, otros de pleno invierno, y otros no se sabe muy bien de donde han salido. Así pues, te decides a coger de todo, que si la camiseta de tirantes por si hace calor, una camiseta de manga larga por si vas por la sombra y parece que hace fresco, una chaqueta finita por si el frío te pilla al salir a altas horas de tu lugar de trabajo, y un paraguas por si esas nubes que van apareciendo en el cielo deciden descargar sin previo aviso toda esa lluvia que lo único que hace es caer de golpe en cinco minutos para mas tarde parar y dejarte con los pantalones mojados hasta las rodillas. Y es que así es octubre, inesperado.
Podría decirse que esta época esta en medio, como dice mi abuela:”no es ni chicha ni limona”, pero es necesaria para comenzar de nuevo toda la rutina que nos encierra el invierno. Por tanto, espero volver a veros a todos por aquí, escribir y escribir…
NO OLVIDO
¿La única salida? Correr, escapar, podrías enfrentarte, es verdad, y se que muchos es lo que harán, pero ¿para que? Te enzarzaras en algo mayor, y nuevamente a los pocos meses todo volverá a salir, porque las personas así no olvidan nunca y te lo harán pagar continuamente. En un programa de televisión dijeron hace poco: “las personas valientes son las que levantan la cabeza y se van, y las cobardes son las que se pelean” no sé si estaréis de acuerdo, puesto que en aquel momento, pensé que aquella frase no tenia sentido, puesto que si te ibas dabas la partida ganada, aunque con el tiempo he llegado a entender que tal vez, es ser valiente. Porque el pelear, el sacar cosas, el hacer daño al otro, al fin y al cabo es una mera forma de sacar tu rabia por no haber conseguido algo que querías, y si esto es así, ¿qué clase de seres humanos egoístas y caprichosos somos?
Solo somos rencorosos cuando esta en juego algo que queríamos conseguir y no lo hemos logrado, cuando nuestras expectativas se han visto truncadas, cuando sin más todo lo que parecía que era nuestro se nos ha arrebatado de una u otra forma.
Desde aquí me declaro una persona con memoria, no hago borrones, no olvido, tampoco pretendo que todo lo que he vivido desaparezca, tan solo, pongo un punto, abro una nueva hoja y comienzo de nuevo a escribir en ella, pero siempre releyendo y teniendo presente todo aquello que he vivido, todo lo que he aprendido. Me puedes decir que tengamos una nueva relación, y la aceptaré, para mi los comienzos significan algo, y no te diré nada de lo anterior, simplemente me habrá servido para conocerte mejor, para saber por donde no tengo que ir, para construir entre ambos algo nuevo, pero significativo, y cuando pase el tiempo, diré que te conocí, diré cuales eran tus virtudes y tus defectos, recordare como una bonita experiencia, todo aquello que me sirvió para definirte, porque en realidad eso somos, los buenos y los malos momentos.
Nunca te reprochare si has sido responsable de mi caída, de mi desmoronamiento, porque si eso ocurre, habré sido yo la culpable de no haber creado unos buenos cimientos.
DÉJAME DECIRTE
Pensé en ti todo el día, preguntándome el porqué de lo que sucedió, y llegue a la conclusión de que te debo un perdón, un perdón por no haber sabido llevar o hacer las cosas como deberían, por haber dejado que todo se quedará tan estático como esta ahora, y por haber perdido todo y a la vez nada, lo que pudiera existir entre nosotros.
Perdóname por imaginar, por soñar, por engañarme, por perderme, por tantas cosas…, que ni siquiera hoy se muy bien como sucedieron. Déjame que te diga que deseo verte, abrazarte, dirigirme a ti como un total desconocido, porque aun no queriendo olvidar nada de mi vida, hay cosas que me gustaría cambiar, y se que tu serías una de ella. Nada lo haría igual, todo lo modificaría, para empezar me quitaría las gafas antes de mirar, taparía mi boca antes de hablar, y cerraría mi mente a divagar. No buscaría dobles sentidos, no daría vueltas y vueltas en una gran espiral, tiraría recto, con confianza y sin mirar atrás.
Ya solo veo tu nombre, nada más, ni imágenes, ni palabras, y aunque por un lado de gracias por no tenerte al lado, por otro no puedo evitar el arrepentirme de no compartir el espacio contigo.
Nada se de ti, y creo que por ahora no me gustaría saber, porque te has quedado como una pregunta, como una duda que navega dentro de mi cabeza, y a la que me da miedo encontrar una respuesta. Ya ves, en definitiva, soy una cobarde, no me atrevo sin más, a hablar de ti, es más intento negarte, obviar todo lo que tenga que ver contigo y en cambio, tal vez, ese esfuerzo por olvidar es lo que hace que más te recuerde.
INESPERADO
Y en ese momento, me pregunto el por qué, me lleno de interrogantes, de cuestiones, e intento buscar aquello que me ofrezca una salida, un camino que me explique, al igual que en un librillo de instrucciones, la manera en la que los gestos, las miradas, y las palabras cobran significado.
Se supone que hay que confiar en las personas, en el ser humano, en la buena voluntad que se supone que nos caracteriza, ¿somos buenos por naturaleza? Tal vez, pero esa bondad acaba siendo corrupta, pues la sociedad la va conquistando, la engaña con juegos, la da palos, un día le regala y al otro le pide que le devuelva todo multiplicado por dos, y aun así ¿sigo confiando en la gente? Debo decir que si, que lo hago, porque sino no podría confiar en la educación, en la rehabilitación de las personas, en la integración, pero también he de confesar que cuesta, que se hace duro, que a veces parece que no avanzas, sino que por el contrario te vas chocando y chocando con paredes ante las cuales solo tienes dos opciones, saltar o esquivar. ¿Qué cual tomo yo? Yo tan solo me paro, miro, me estampo y para terminar la atravieso, se que no lo he dado como opción, y no es que me haya olvidado de ella o se me haya acabado de ocurrir, sino que es lo que debería de hacer y no hago.
Voy de un tema a otro, y me parece que al final me acabo alejando de aquello que quería decir, y es que como se dice en la película de Forest Gum, no es la vida, sino el ser humano, el que es como una gran caja de bombones que nunca sabes por donde va a salir o que es lo que te va a tocar.
UNA UTOPÍA POSIBLEMENTE ALCANZABLE
NO OLVIDES AQUEL TIEMPO QUE COMPARTIMOS
Poco a poco nos fuimos distanciando, creo que todo ocurrió cuando decidiste ir a vivir unas calles más abajo del lugar donde solíamos quedar. Parecía poca la distancia, y en cambio se fue convirtiendo progresivamente en aquella que nos separaría. Ya no quedábamos para esas pequeñas cosas, como ir a comprar el pan, para acercarnos a esa pequeña tienda de la calle de en frente,…, y tal vez fuera una tontería, porque eran tan sólo unos metros o quizás unos pocos más, porque entre medias, se interpusieron la pereza de coger el teléfono, la apatía por salir de casa y el tiempo, porque…que duro se hace salir a la calle en invierno.
Y así fuimos estableciendo barreras, calendarios de clases y de trabajos, días que venían mal y otros que aunque se pudiera ninguna se decidía a realizar una llamada. Además íbamos llamando a otras personas que estaban allí, otras personas que habían ido rellenando los huecos que un día dejamos que completarán.
Hoy nos hemos vuelto a ver. Parecía como si te hubiera visto ayer, pero a la vez, a la hora de hablar contigo me di cuenta de que había perdido muchos capítulos de tu vida. Yo intente hacerte un resumen breve de todo aquello que me había pasado, y es curioso, porque en tan solo cinco minutos le puse punto y final a mi relato. Aunque sabia que dejaba atrás historias, pero por ser tontas o poco significantes no te las conté. No es que no quisiera, pero me parecía mal gastar el tiempo que compartía contigo, ese tiempo escaso que nos dedicábamos. Me apetecía formar nuevas historias a tu lado, tener anécdotas nuevas que contar, pero no me di cuenta que ese tiempo parecía que había pasado. Teníamos dificultad para disfrutar de la compañía de la otra, pues la confianza, esa de llamar a cualquier hora parecía que se había agotado, y esta era solo una tarde que le dedicas a una vieja amiga, para decir que todavía seguías manteniendo el contacto, aunque este se redujera a una pequeña recensión sobre el último año de tu vida.
Ya ves, en estos momentos puedo decir que te echo de menos, que me niego a creer que con la edad esto es lo que va a ocurriendo, que es el transcurso normal de la vida, porque no te quiero perder, aunque tampoco se como recuperarte.
UNA PERSONA, UNA HABITACIÓN, Y MOMENTO
Una persona, una habitación y un momento. Dejamos pasar aquellos que no son importantes, olvidando que cada uno de ellos es único, olvidando que cada segundo, cada minuto tiene su importancia.
No volveremos a tener el mismo peinado conjuntado con la misa ropa, no volveremos a llevar la misma sonrisa en la cara ni el mismo brillo de ojos, y sobre todo no me encontraré contigo en este instante nunca más, ni con todas estas circunstancias que nos rodeaban.
Perdí el momento en el que me susurrabas al oído, aquel día en el que nuestras manos encajaron y quedo así algo sellado entre nosotros. Ya no habrá el mismo banco, el mismo paseo, el paisaje tan idílico que creamos.
Lo echo de menos, soy una persona que suele añorar, que me pongo melancólica solo al recordar una vieja imagen que tenia guardada en algún rincón de mi mente, y hoy encontré esta. Tu cara difuminada por el humo que corría a tu alrededor, tu voz que no podía escuchar y la sonrisa que fingía porque no sabia que me estabas diciendo, y me hacia gracia la conversación de besugos que llevábamos a cabo.
Todo cambia, todo evoluciona, tanto para mal como para bien, y ahora, en este momento, solo me quedo con eso, con el recuerdo de una persona, de una habitación y de un momento.
NO SOY SINO ES CONTIGO
Me he propuesto comenzar este escrito de muchas maneras, pero…, no he podido. Pensé en contar un poco nuestra historia, en partir de una fotografía y describirla hasta el más mínimo detalle para acabar narrando todo lo que sentía, pero…, tampoco he sido capaz.
Cuando estoy contigo todo se nubla, se desvanece, y hace que no pueda pronunciar o en este caso escribir ni una sola palabra. Porque lo eres todo, y a la vez no eres nada. Porque estas siempre, y porque haces que todo se cubra de un color especial, que me embruja. Algo que pasa delicadamente entre mis manos, rodeándome la cintura y me envuelve. No puedo salir, me tienes presa, o tal vez me tienes residiendo en algún lugar de ti.
Dicen que la palabra enamorado, significa estar en el amor de otra persona, ¿y yo? ¿Me encuentro allí? Sinceramente, desde la primera vez que te vi, me instale, fui llevando poco a poco las maletas y definitivamente me quede a vivir. No puedo irme, porque tengo todo, no puedo alejarme porque me faltaría algo, no puedo echar a correr porque sentiría que dejo lo mejor que tengo. Porque eres único, distinto, especial, y porque tu mirada y tu sonrisa son la combinación perfecta para esta poción, este hechizo que me deja tan indefensa ante tu presencia.
No soy sino es contigo.
