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LEIDO EN UN DÍA....ME ENCANTO UNA VERDADERA COMEDIA ROMÁNTICA

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Has tomado una copa de más y hablas por los codos, sin parar, y cuando por fin levantas la vista, unos ojos oscuros y penetrantes te observan atónitos, fascinados y... ¡muy interesados!
 
  Después de asistir en Glasgow a una desastrosa reunión de trabajo y de tomarse un par de vodkas, ¿o fueron tres?, para levantar el ánimo e infundirse valor, Emma Corrigan se sube por fin al temible artefacto volador para regresar a Londres. El vuelo resulta especialmente movido; algunos pasajeros gritan, las azafatas se abrochan los cinturones con caras lívidas, y Emma se agarra desesperadamente a los brazos de su asiento. Presa del pánico, de su boca empiezan a brotar todos sus secretos, sus sueños más ocultos y sus deseos más inconfesables, que van a parar a oídos del silencioso pasajero que, inmutable, la escucha sentado a su lado. Emma no se deja nada: desde el día en que perdió la virginidad hasta la nota de matemáticas que falsificó en el currículum, pasando por lo incómodo que le parece el tanga. Pero este mal trago no será nada comparado con lo que le espera el lunes en la oficina, donde corre la voz de que el presidente de la megacorporación americana para la que trabaja se encuentra de visita en la sede londinense. En medio del nerviosismo general, Emma decide acercarse a la máquina de café del pasillo y se cruza con la comitiva que acompaña al gran jefe...
 
  Tierna y desternillante, la autora de Loca por las compras regresa con una nueva y divertida novela, y con una heroína que se hace querer.
Martes, 02 de Junio de 2009 16:07 Autor: laraalcantaragonzalez. #. Tema: Mi biblioteca personal Hay 2 comentarios.

AL FINAL DEL CUENTO

Había una vez una chica que se perdía continuamente. Había probado a tirar miguitas de pan por el camino para luego poder volver, acudir al los lobos para ver cual era el mejor camino que podía seguir, o entrar en una gran casa de chocolate a preguntar.

 

Ninguno le daba una respuesta clara “¡Pero bueno! ¡He preguntado yo primero!” pensaba cada vez que alguno de ellos la respondía con más y más preguntas. Quería que alguien le dijera: “Sigue este camino recto, cuando veas que has acabado gira a la derecha. Luego tras veinte pasos gira de nuevo a la derecha, y hallaras un camino de baldosas amarillas que tendrás que seguir. Cuando veas un gran árbol  lleno de manzanas te podrás sentar y quedarte todo el tiempo que quieras, porque ese, ese es tu lugar”.

 

Pero, todo lo contrario, no conseguía a nadie que dijera aquello, todos se empeñaban en realizar adivinanzas, juegos de palabras, frases retorcidas que no tenían ningún sentido…. Y ella cada vez estaba más y más desesperaba. Además, mientras caminaba sin rumbo por las calles se encontraba con amigos que le decían: “¿Pero todavía estas por aquí?, ¿no te parece que ya eres mayorcita para dejar de perderte?” o frases como: “Tu lo que debes hacer es lo que hacen todas, es decir, comer una manzana dormir y esperar a que tu príncipe llegue. ¡Y con eso tu vida estará solucionada! ¡Así de fácil!”

 

“¡Me niego! ¡No quiero ser una princesa! ¡No quiero tenerlo todo planeado! ¡Si, es cierto, puede ser inmaduro, o que no sepa tomar decisiones! pero al fin y al cabo estamos hablando de mi vida, ¡de una vida que quiere acabar debajo de un gran manzano pero sin tomar manzanas! ¿Y cómo llego a ella?”  Como veis, nuestra protagonista estaba en un eterno debate ¿Quería por una parte el final que todo el mundo la quería planear? Pero, por otro lado,  ¿quería seguir ese camino? No tenía una respuesta precisa, no tenía una afirmación rotunda, porque todavía estaba esperando a que se le iluminara una bombilla  con una gran idea. Seguía anhelando el final del cuento, pero quería inventarse un nuevo comienzo, un nuevo argumento.

Jueves, 04 de Junio de 2009 20:16 Autor: laraalcantaragonzalez. #. Tema: General Hay 2 comentarios.

LIBROS DE JUNIO

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- El chico de al lado de Meg Cabot: Mel cree que se ha enamorado del sobrino de su vecina en coma, pero no está muy segura de que realmente sea su sobrino y teme haber dado las llaves del piso al tipo equivocado... Él se llama Max, aunque no está muy claro, ya que quiere que le llamen John...De lo que está segura es de que es divertido, cariñoso y guapísimo.¿Cómo resolverá Mel finalmente todas sus dudas?

- Becky prepara su boda: loca por las compras da el gran paso, de Sophie Kinsella:mi novio me ha pedido que me case con él ¿casarme, yo?... ¡¡¡casarme!!! bueno, la fiesta puede ser divertida, y además están los regalos...Por una vez en la vida, a Becky Bloomwood las cosas le van bien. Famosa en todo el mundo por su afición a comprar sin límites, ignorando olímpicamente el estado de su paupérrima cuenta corriente, por fin ha conseguido el trabajo de sus sueños como asesora de compras en una tienda neoyorquina («gasto el dinero de los demás... y encima me pagan»). Además, vive en un fabuloso apartamento en Manhattan con su novio Luke e incluso ha abierto una cuenta conjunta con él. Pero, de repente, todo se acelera. Luke le pide, quién lo hubiese dicho, que se case con él, y acto seguido, como movidas por un automatismo ancestral, entran en acción las... suegras. La madre de Becky quiere que la boda se celebre en el jardín de su casa de Surrey, of course, y que su hija lleve el mismo vestido de volantes que vistió ella, el cual ha estado reservando para la ocasión. Por su parte, la de Luke, en el más puro estilo americano, está empeñada en organizar una fastuosa ceremonia en el Hotel Plaza de Nueva York en el que se recreará un bosque, o quizá un baile veneciano, en fin, cuanto más extravagante, mejor. Becky es consciente de que tiene que elegir entre una de las dos, pero ¿cómo tomar semejante decisión?

- La reina en el palacio de las corrientes de aire de Stieg Larsson: Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefi eran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue la serie y, sobre todo, qué le sucede a Lisbeth Salander.
Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confi namiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, Zala. Desde la cama del hospital, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa.
Entre tanto, con una Erika Berger totalmente entregada a su nuevo trabajo, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth. Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.

Martes, 23 de Junio de 2009 13:15 Autor: laraalcantaragonzalez. #. Tema: Mi biblioteca personal No hay comentarios. Comentar.

ESTÚPIDO SOMBRERO...

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“¡Oh, no! ¡Mi sombrero!” Salió volando por el camino como si alguien lo hubiera atrapado con una caña de pescar y estuviera tirando con todas sus fuerzas. Yo, por otra parte, daba grandes pasos detrás de él, pero me resultaba imposible agarrarlo. Pareciera que estuviera jugando conmigo, puesto que cada vez que me agachaba para ponerle las manos encima, volvía a volar.

 

“¡Ya está bien! ¡Para ya! ¡Eres un sombrero estúpido! ¡Deja de correr!”. Era increíble, no me oía, por más que gritaba, por más que le hacía gestos y le mostraba mi enfado no se detuvo ni un instante. Es como si por un momento, hubiera cobrado vida y se hubiera revelado porque tan solo le saco en verano, pero ¿qué quiere que haga? Los sombreros como él no están preparados para la lluvia, nunca han sabido mantenerse en la cabeza cuando llegaban los fuertes vientos, así pues, ¿qué más podía hacer, más que tenerle guardado en una cajita solo para sombreros, con un aparatito de esos antipolillas?

 

Una vez me amenazó, me dijo que ya no me aguantaba mucho tiempo, que quería respirar cada día, vivir cada minuto, y salir a pasear por las calles dando igual que estación fuera. Yo me quedé con cara de sorpresa “¡Esta loco! ¿Acaso pretende el suicidio?” pensé mientras le observaba al decirme todo aquello.

 

Cuando ya habíamos llegado casi al pueblo, se detuvo en un árbol, sin embargo la rama era muy alta y yo seguía sin poder alcanzarle. “Perdona, tal vez, no te he escuchado. Tal vez, no tuve en cuenta tus deseos. A lo mejor, me equivoque al guardarte en una caja todo este tiempo. Pero comprende, que era por tu bien, para que no te pasara nada, no sabía que en realidad, te estuviera haciendo más daño que si te hubiera permitido salir de allí”. Le dije con un tono vago, avergonzada por tener que llegar a ese extremo, y observar que nunca le había sabido escuchar y comprender.

 

“No pasa nada, ya todo ha acabado. En cambio, me alegra que te hayas dado cuenta, eso me reconforta y lo valoro mucho, porque has sabido reconocer tu error. Pero al igual te digo, que yo también quiero hacer eso, cometer mis errores, tener la libertad para poder tropezar una y otra vez. Cuando llegue el invierno, seguiré aquí. No sé si me destruirá una gran lluvia, o un huracán, pero por lo menos lo habré vivido. Gracias por este tiempo de tu compañía, y esos veranos maravillosos que he compartido contigo, los guardaré siempre en mi memoria”. Mi sombrero, ya esta, eso era todo, me pidió que me fuera sin llorar y que guardará también los grandes momentos. Yo me aleje despacio, mirando el suelo y casi llorando, perdía algo que había sido mío, aunque, sin embargo nunca me perteneció.

Al cabo de mucho tiempo, cuando regresé al pueblo, me acordé de él y volví a aquel árbol. De lejos me pareció verle, pero lo que me di cuenta, es que había muchos más, todos los sombreros reivindicalistas, todos los que se habían opuesto alguna vez a llevar su vida monótona en el armario se habían concentrado allí. A algunos les faltaba el lazo decorativo, a otros, les habían salido agujeros, y muchos habían perdido su color, pero habían formado muchas familias, puesto que en ellos, se alojaba una especie rara de ave con hermosos colores, verdes, amarillos, rojos,…, daba igual que fuera invierno o verano, porque como se suele decir había calor de hogar. Ya eran una familia. Se habían independizado.

Miércoles, 24 de Junio de 2009 17:57 Autor: laraalcantaragonzalez. #. Tema: General Hay 2 comentarios.